La audiencia del Rey, esto es del Jefe del Estado, al presidente de Venezuela ha agitado, como era de esperar, el cotarro político, que este verano no tendrá que recurrir a descubrir serpientes marinas ni a perseguir ovnis inverosímiles. Es natural si se tiene en cuenta la intensidad de la polémica suscitada por el famoso corte del primero al segundo, pero también en función de la larga e insidiosa campaña de insultos y desplantes que el coronel golpista ha dedicado a la dirigencia española y, en concreto al propio don Juan Carlos (al que él apea confianzudamente el don, por cierto), a quienes no se ha tentado la ropa a la hora de descalificarlos políticamente con las más estudiadas insidias. Hay ‘medios’ que han hablado ante esa foto insólita de “razón de Estado”, mientras otros, como este mismo diario, han visto en ella un signo de “realpolitik” y un éxito –un tanto barato, eso sí– de la diplomacia nacional, que habría conseguido normalizar las relaciones con un régimen dictatorial pero que posee grandes reservas de petróleo y, en consecuencia, una clave primordial de cara a la crisis que soportamos. Otros, en cambio, como quien esto escribe, pensamos que el interés económico, cuya importancia salta a la vista, no es el único que resulta imprescindible conservar en un Estado que se precie. La dignidad, fíjense qué cosa tan elemental, debería contar a la hora de echar cuentas sobre una operación como ésta en la que el chusco mandatario de los corridos y las rancheras tiene poco que perder, al contrario de quien, como el Rey de España, encarna a una institución que lo trasciende al representar a todo un pueblo. Es muy sencillo el negocio: se trata de decidir sobre si el petróleo barato compensa del ridículo que hace un Jefe de Estado al recibir con todos los honores a quien lo ha insultado hasta el escarnio. ¿Todo tiene un precio? Vale, pero atengámonos a las consecuencias, no sólo el monarca ofendido, sino el conjunto de una sociedad capaz de venderse por un bidón de crudo.

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Hemos pasado una legislatura de espaldas a los EEUU y de perfil respecto a la Europa que cuenta, en la que hemos descendido a ojos vista en términos de prestigio, y sin embargo, nos hemos desvivido por recuperar la relación con el sector más desprestigiado de un radicalismo cuyas consecuencias a medio e incluso corto plazo para Hispanoamérica es más que probable que haya que acabar lamentando. Y al final, hemos forzado a la máxima magistratura nacional a hacer de tripas corazón y representar el vodevil chusco de la reconciliación con el sátrapa. ¿Cómo se puede procesar a quienes queman en efigie al Rey y, al tiempo, humillar a éste forzándolo a recibir a un badulaque que ha amenazado a nuestras empresas inversoras, cubierto de injurias al anterior presidente del Gobierno y tratado a la Corona con el mayor desprecio? La diplomacia del Gobierno ha puesto de rebajas la dignidad del país al permitir que su representante máximo (esto lo podemos admitir sin dificultad hasta los republicanos más convencidos) se rebaje a compadrear con un demagogo al que no se toma en serio la inmensa mayoría de los países democráticos. La figura del Rey ha perdido en la audiencia del viernes buena parte de su lustre institucional y personal, al menos a los ojos de quienes sostenemos que, siendo muy importante la relación comercial, mantener intacta la dignidad resulta prioritario. Otra cosa supone admitir que todo tiene un precio, que se puede injuriar y retar al Jefe del Estado impunemente siempre que el agresor lleve en la alforja mercancías interesantes. ¿Alguien puede creer que algo semejante hubiera podido ocurrir en Francia, en Alemania o en Inglaterra? Nadie, incluido Chávez, por supuesto. La soberbia corte española se ha vuelto bizcochable. Del Estado, sencillamente, no interesan ya más que los Presupuestos.

7 Comentarios

  1. Dejando a un lado el texto de hoy, sobre el que no tengo tan claras las ideas sobre el tema como las tiene nuestro a migo y anfitrión J. Antonio, contesto brevemente a doña passiflora, que amablemente me interpelaba ayer.
    Creo que lo que Martin Summers propone es considerar que fue una estupidez abandonar las recetas que se aplicaron tras la segunda Gran Guerra para evitar caer en despropósitos como los que llevaron a la crisis (o desaceleración) económica de finales de los veinte, que se arrastró luego durante los treinta y los cuarenta. Se había abandonado el equilibrio entre la sociedad y el individuo en temas relativos al “oikos”, a las “cosas de comer” con las que se dice que no se debe jugar, como se volvió a abandonar en los ochenta.
    Hoy, en un periódico catalán, J. Antonio Bueno llama la atención sobre un nuevo factor de la crisis que se ha manifestado en EEUU: ante las fuertes dudas de solvencia que presentan las aseguradoras de hipotecas Fannie Mae (MAE) y Freddie Mac (MAC), «el Gobierno ha pedido un cheque en blanco al Congreso para comprar «las acciones que hagan falta» de MAE y MAC para lo cual la Fed abrirá una línea de crédito especial. EEUU ha cruzado el umbral del estado de emergencia de su sistema financiero y, de repente, se ha vuelto socialdemócrata». Y se pregunta: «¿Dónde queda la ultraortodoxia liberal que afea a Europa su defensa del Estado del bienestar? ¿Y las críticas a la economía zombie japonesa del los 90 por no haber permitido la caída de su sistema financiero? Las pérdidas son tan grandes que hasta para un norteamericano es necesario socializarlas».
    «Si MAC y MAE cayeran, el sistema hipotecario norteamericano se colapsaría, arrastrando al resto del sistema financiero y a toda su economía pero, también, la credibilidad de las finanzas, porque medio mundo posee estos títulos. Por ejemplo, el Gobierno chino acumula cerca de 400.000 millones de dólares; Japón, 250.000; Rusia, 100.000, y así hasta más de 60 bancos centrales, porque, según los folletos de venta, «son tan seguros como la deuda americana, pero más rentables»».
    Hay muchos indicios que parecen apuntar a que nos encontramos al final de una época, marcada por la hegemonía americana, sin que se vea con claridad hacia dónde vamos.
    Saludos afectuosos

  2. 13:36
    Toda la razón, querido ja, hemos cambiado honra por barcos, pero barcos taladrados por la broma.
    ZP, del que todos sabemos que sus conocimientos de economía los aprendió en una tarde, ha acordado con el sátrapa la compra de 10.000 barriles diarios a cambio de tecnología e inversiones (a quién van a convencer). Pues resulta que ayer mismo se anuncia que el precio del petróleo, que también es una burbuja financiera, está invirtiendo la tendencia y puede llegar en poco tiempo a los setenta dólares.
    Genial. Recuerden el caso de la compra del gas a Argelia.

  3. Tampoco yo tengo tan claras como nuestro don JA las ideas sobre este asunto. Ay, aquella famosa frase ‘¡la economía, idiota, la economía!. ¿Cuántos sapos más gordos se ha tragado el monarca, que por cierto tutea a todo el mundo -nadie es más que nadie-, desde pequeño que pasó tanto frío al llegar a la estación española para ponerse a la sombra del general? ¿Es más demócrata o menos dictador ese rey saudí que vino hace nada y menos a ponerse perifollos y a dar lecciones de maestro Ciruela, que se besa en la boca con su hermano, o su primo o sobrino, Borbón? ¿O es que por pertenecer a las K de la baraja forman una raza superior?

    Bien sabe JA que no es un reproche lo que antecede, pero tanto representa al estado el ciudadano Juan Carlos de Borrrbón y Borrrbón cuando le sonríe campechanote al Gorila como cuando se luce en público en regatas bajo marcas comerciales, con cámaras, luz y taquígrafos. O cuando caza en privado, pero con escoltas y gastos que pagamos todos, con los delincuentes de la gabardina. Mucho me temo que compartimos la misma simpatía por el sujeto, aunque tal vez no el mismo respeto.

    Me consta que nuestro Anfitrión es casi un maniático de la higiene personal y no creo que suela utilizar papelillos de fumar en sus alivios mingitorios. Le honra que saque la cara, seguro que por vergüenza ajena, ante la bajada de pantalones -deben mirar El Jueves de esta semana- de quien es el máximo representante de España, sí España, le pese a quien le pese. Y que se j… el que le pese.

    Don Genaro, estimo muy altamente la atención que me presta y le agradezco -me tengo por bien nacida- el tiempo que ha dedicado a instruirme sobre la disertación de mr. M. Summers. Tal vez mi tratamiento algo jocoso en los comments le haga pensar en un exceso de frivolidad por mi parte. Créame que personalmente le profeso a usted un profundo respeto. Y sí. En USA parece que van calando, por fin, ciertas ideas «socialdemócratas» y cierta conciencia acerca de qué sea eso del estado del bienestar. Ya es bastante agrio el asunto de que allí no exista un sistema público de cobertura sanitaria universal y ahora parece que se van dando cuenta de que los 45 millones de ciudadanos que viven desprotegidos también son seres humanos.

    Su última frase, anterior a los saludos afectuosos, que los hago mutuos, la suscribo de la cruz a la rúbrica.

    Besos para todos.

  4. P.D.

    Creo que por 100 años, mi don Elitróforo. Eso he leído en algún sitio.

    Que tenga un buen día.

  5. Es para sulfurarse estimado D. JA, con la pérdida del “prestigio” por parte de quienes nos representan y gobiernan. Estos prestidigitadores de la res pública (como seguro que saben originalmente “prestigio” viene de praestigium = juego de manos, fantasmagoría, aunque hoy día se entiende más por la “influencia” que se posee) hace tiempo que vendieron el verdadero sentido de la Política a la hegemonía del Mercado y así nos va el pelo. Los que no se dejan engañar por juegos malabares ya lo veían venir, porque era difícil ocultar cómo en los admirados USA, mientras la gran mayoría de la economía doméstica veía disminuir los ingresos reales, el 1% (los más ricos) ha visto aumentada su riqueza en más del 90%. ¿Qué se podía esperar de una Europa cabaretera que baila a la sombra de su Gran Hermano? Veremos lo que se sacan de la chistera para parar el maremoto, pero no nos engañemos: a algunos no les mojará ni los deditos de los pies. Ojalá D. Chic tenga razón.
    Saludos.

  6. De paso y muy deprisa ,muy hermoso comentario de don Jose António.Como siempre tiene toda la razón.
    Saludos a todos

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