Aprovechando la denuncia del “chiringuito de Empleo”, la Faffe, lo suyo sería entrar a saco en ese gigantesco negocio a que ha dado lugar en Andalucía la formación profesional, hoy en manos de mucha gente que lo más probable es que se viera en un apuro si se le pidieran papeles y se consideraran despacio los apellidos y nexos que los relacionan con los poderes públicos. A la sombra del “acuerdo de concertación” si ir más lejos, a lo peor, pero es de temer que también en otros varios ámbitos. Esa formación, que ha llegado a incluir visitas de parados al zoo o sesiones de cineclub, es, por supuesto, un expediente político para ganar tiempo frente a la crisis pero también un negocio que debería ser aclarado.

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