No vamos a ser nosotros solos. En la Italia del Norte –huy, perdón, en la Padania– han condenado al hasta ahora todopoderoso Umberto Bossi a dos años y tres meses de cárcel por levantar, “para los gastitos de su casa” (como diría Beni de Cádiz), cosa de 200.000 euros bien despachados de los fondos de formación. Aquí las cosas son más suaves, como ustedes saben de sobra, y del presunto saqueo de esos fondos no parece que, según la judicatura, sea responsable nadie. Eso es lo más desmoralizador: que aquí, dinero público que se “distrae”, dinero público que desaparece para siempre jamás, sin que nadie, además, pague esa distracción en la trena. Todavía hay diferencias, pues. Y mucho me temo que seguirá habiéndolas.

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