Declamaba don Emilio Castelar: “Grande es Dios en el Sinaí, el trueno le precede, el rayo le acompaña…”. Decía antier doña Susana, refiriéndose al presunto fracaso del actual Gobierno autónomo: “Llevaban mucho tiempo hablando que si mamandurrías, que si de altos cargos, que si de privilegios, pero a la hora de la verdad duran menos que una candela de papeles” ¡sic!. No cabe mayor degradación del lenguaje político o, lo que es peor, quizá sí cabe: el debut del nuevo Parlamento español demuestra hasta qué punto la miseria política se ha adueñado de esta democracia en tenguerengue. ¡Da vergüenza oírles tanto como indigna la pasividad generalizada entre unos extremismos procaces y una moderación papanata! Estamos tocando fondo pero pagando a esa ruin marinería como si navegáramos en un crucero de lujo.

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