Da grima contemplar la degradación progresiva de ese mascarón de proa del radicalismo que ya va siendo al SAT. Un día es la imagen del alcalde perpetuo Gordillo haciendo el ridículo en el avispero catalán; otro el espectáculo novecentista de Cañamero luciéndose en el Congreso o asaltando un supermercado; y un tercero, en fin, el del camarada Reina, proclamando en Twitter la República andaluza para proponer que, “con todo respeto a las prostitutas”, Andalucía “deje de ser la puta de Europa”. Lo que comenzó mereciendo respeto, parece buscar su eternización reconvertido en la barraca más grosera de la feria. Y es que la realidad se le ha adelantado siete pueblos mientras él no logró nunca salir de su rancio fotograma. Se comprende que no debe de ser fácil para esos furiosos republicanos vivir de la nómina de una monarquía democrática.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.