Como tal vez no podría ser de otro modo, la España del sanchismo ha acabado tal que la corrala de “Tócame Roque”: cada cual con su cadacuala y la ley a la medida. Contemplen alrededor el caos (da ya no sé qué repetir el concepto) en que nos hemos sumido desde que el des(Gobierno) dio por finalizado el “estado de alarma” sin mejor ocurrencia que dejar la vida diaria en manos de los jueces y a las regiones, viéndolas venir. En realidad, lo asombroso es que el edificio autonómico resista todavía corroído por la aluminosis contagiada por estos aventureros, pero es obvio que, tras salir de la pandemia (que saldremos), el “Estado de las Autonomías” será un guiñapo y la Constitución, un papel mojado que será preciso orear a fondo. No hubo peor crisis que la que hoy vivimos a mayor gloria de estos ignaros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.