El fracaso de la Comisión de los ERE, pactada entre PSOE e IU, no se ha hecho esperar sino que se ha producido incluso antes de echar a andar. No ha resultado fácil liquidar el embrollo en un pis pas, que era lo previsto, para luego proclamar que, diga lo que diga la instrucción del sumario en marcha, la Verdad con mayúscula no sería otra que el dictamen final de los representantes del pueblo que, en este caso, no hay que ser un lince para comprender que habría de ser exculpatorio para los personajes “sensibles” y, en especial, para los dos Presidentes bajo cuyos mandatos se instauró el sistema investigado. ¡Vaya papeleta la que le ha caído encima a esa IU que parece empeñada en desprestigiarse a sí misma a la sombra del PSOE! Vamos a vivir un verano caliente pendientes de la juez Alaya.

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