La estrategia del sanchismo para sobrevivir en plena pandemia consiste en simular un federalismo donde no hay ni autonomía. No tiene más que ver la indefensión de un Juanma Moreno al que se le endosa el peor mochuelo de la crónica autonómica al tiempo que se le niegan, por activa y por pasiva, los instrumentos imprescindibles para librar ese desigual combate. El cuento es transparente: Sánchez deja sobre los hombros del secuestrado poder regional el desgaste que produce la acción del virus reservándose recuperar el mando cuando el alivio de la plaga prestigie en lugar de desgastar. Nada por aquí, nada por allá: nadie ha visto nunca perder a un trilero. La autonomía sigue maniatada a estas alturas por el timador más acreditado.

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