Oigo hablar, no recuerdo dónde, de un cadáver que no puede devolverse a Marruecos, su país porque nadie se hace cargo de los gastos del traslado. Ha habido otros muchos casos similares, lo que nada tiene de extraño teniendo en cuenta que en los 20 años mal contados transcurridos entre la primera aparición de un ahogado en nuestra playas, se calcula que no han des ser menos de 18.000 las víctimas de las pateras sepultadas en el Estrecho, “la mayor fosa común del mundo”. Y Europa sin enterarse, ya que España tampoco quiere saber nada de la cosa, indiferente a la tragedia de esos desgraciados a los que encima despluman las mafias consentidas por la autoridad marroquí. No interesa el asunto –en su reciente viaje, el presidente de la Junta ni ha hablado de él—quizá porque ése es síndrome natural de toda tierra de frontera, y Andalucía tierra de frontera fue siempre, para bien y para mal. El insigne medievalista Manuel González gusta de recordar que Andalucía fue llamada en España, durante mucho tiempo y a partir del siglo XIII, simplemente “la Frontera”, esa frontera a la que se refería el marqués de Santillana en su ‘Serranilla VI’ para situar a la “moça tan fermosa” que le dio calabazas en la ‘Finojosa’, es decir, en el monte cordobés de Hinojosa del Duque. También la poesía vivió su particular experiencia fronteriza, como es sabido y dejó bien claro don Ramón Menéndez Pidal, tanto en lo que aquella tiene de beligerante como en cuanto posee de aproximador o. como se dice hoy, de mestizo. Esta frontera separa a Europa de ese temido universo que es el mundo islámico. Nuestra costa es el rompeolas de un choque de civilizaciones que nos mantiene atemorizados pero indiferentes.

Todos hemos visto la foto infame en la que aparece el cuerpo del ahogado en primer término ante la pareja playera. O leído que en las morgues de nuestros pueblos aguardan olvidados y anónimos los muertos del naufragio. La Junta no sabe qué hacer con los menores detenidos ni con tanto ilegal abandonado a su suerte en el vertedero de la subsistencia. Incluso se ha llegado a amenazar con sanciones a quienes echen una mano fraterna a esos dobles desterrados. Son cosas de “la frontera”, la crónica impía por la que transitan esos muertos vivientes en busca de una vida menos inhumana, ante la mirada ajena que propicia nuestra “buena conciencia”. Díganme si no, cómo asumir esa legión de víctimas, cómo pensar sin estremecerse en el festín submarino que ha hecho pasar al hombre desde la lógica de la dignidad a la cadena trófica. 18.000 muertos son muchos muertos. Pienso que incluso para nosotros, los satisfechos dueños de esta tierra de frontera.

11 Comentarios

  1. No se ha profundizado gran cosa en la fermosura de aquella moça vaquera que deslumbró al marqués. Tengo asumida una teoría que vagamente oí referir alguna vez. En aquellos siglos, lo normal era padecer viruelas y el cutis de hombres y mujeres parecía carcomido de termitas. Las vacas eran uno de los vectores de transmisión, pero al mismo tiempo, el contacto precoz con ellas de algunas ordeñadoras muy jóvenes, hacía que padecieran una forma muy leve de la enfermedad con lo cual quedaban inmunizadas. Al estar ‘vacunadas’ por el ganado vacuno, no padecían los estragos de la enfermedad aguda y su piel resaltaba limpia y rozagante, muy agradable a la vista y es de suponer al tacto.

    Santillana, sin saberlo, se adelantó siglos a mi don Pasteur.

    Los cadáveres de la sobrecogedora fosa marina son tantas veces un asesinato que tiene responsables.

  2. Gran verdad y mayor problema, el de ser tierra de frontera en un momento estratégico como el presente. Europa debería ser la que tomara el asunto en su mano, pues frontera de ella es Andalucía, como ciltamente fudamenta la columna, y desde hace siglos así es vista desde el interior.

  3. Meridiana explicación de la tragedia de nuestro tiempo, la inmigración, esa vergüenza a la que nos hemos acostumbrado con el paso del tiempo. Un cadáver acongoja o aterra, mil acaban por perder toda capacidad de conmoción. QAue Andalucía es tierra de frontera está muy bien concretado, ocn esos ejemplos históricos tan notables, como el de la vaquera de Santillana que confieso q

  4. Meridiana explicación de la tragedia de nuestro tiempo, la inmigración, esa vergüenza a la que nos hemos acostumbrado con el paso del tiempo. Un cadáver acongoja o aterra, mil acaban por perder toda capacidad de conmoción. QAue Andalucía es tierra de frontera está muy bien concretado, ocn esos ejemplos históricos tan notables, como el de la vaquera de Santillana que confieso que nunca localicé. Este es un asunto para la urgencia y me temo que irá perdiendo interñes público a medida que se agrave. Por eso est´ña bien rtecrodarlo y expliccar la razón, una razón que nos hace apuntar a Europa exigiéndole que se implique en la razonable y justa ordanación de estas mudanzas migratorias que están definiendo el siglo.

  5. Cuando ante una realidad como la que decribes encuentra uno tanta impotencia, mejor es cerrar la boca para que la fustración no nos invada más.
    El pasado comentario de ayer me ha llenado de balsámica nostalgia y creo que a muchos, devuelto recuerdos de la juventud ida.
    Gracias de nuevo por ello.

  6. Le pediría, amigo jagm, que vuelva sobre el tema a propósito de la martcha atrás que ha dado la Justicia francesa (vea la prensa gaal de hoy). Estos demuestra que lleva usted más razón que un santo y que nunca la «justicia» marroquí (¡¡¡ni la francesa!!!) le meterán mano a un asunto de ese calado criminal. ¿Olvidó usted o no quiso mencionar ex professo a De Gaulle, auténtico cómplice de esa gran crimen? Tambi´ne me gustaría quye alguna vez –dado su conocimiento de las cosas de Francia– nos lo exponga con su proverbial independencia de criterio.

  7. Los crímenes de Estado suelen ser inextricables. ¿Cómo una misma y sola mano lograría quitarse el anillo? ¿Cómo pedirle a un poderoso que se despelleje sólo, por simple amor a la Justicia? Recueden al GAL, que nos cae tan próximo, o a los subterráneos del 11-M. Ben Barka era una amenaza para más de medio mundo, para el medio mundo más poderoso y rico. ¿Qué suerte podía esperarle? Comprendo su emoción –se nota en la columna– pero no le veo salida. Todo esto lo digo por compartir la gratitud del Abate antes expresada.
    Respecto a lo de la «frontera», lo mismo: nadie va a dar el paso de cortar por lo sano ni creo que sea posible darlo. ¿No e un derecho fundamental del Hombre buscarse su mejor destino posible? ¿Cómo negárselo a esas multitudes crecientes? Nos acabarán desbordando como ya lo hicieron otras al final del Mundo Antiguo.

  8. Teresa Forcades, monja benedictina catalana, expone en una entrevista la criminalidad de la difusión de la supuesta pandemia de la Gripa A.

    Esta hermana de la Iglesia Católica, Doctora en Salud Pública, ha hecho unas declaraciones que lanzan al mundo empresarial farmacéutico y los poderes públicos, un órdago de alcance mundial.

    http://vimeo.com/6790193

  9. Siempre hay victimas y verdugos y la desesperación descontrolada arrastra hasta estos límites, la desinformación y el espíritu aventurero nos lleva a hacer atrocidades como la de las pateras, un problema sin solución

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.