Durante precampañas y campañas electorales, a los candidatos se les encienden luminarias y abren perspectivas que les permiten ver lo que en otro tiempo jamás repararon. Ahí tienen a Rubalcaba entendiendo que no faltan buenas razones para meditar sobre una eventual reforma de los subsidios campesinos y afirmando que la Diputaciones no sólo son prescindibles sino que estorban gravemente con su enorme carga presupuestaria. Y ahí tienen a Arenas diciendo más o menos lo mismo aunque protestando que ello no supone sumarse a las tesis de aquel sobre el particular. Se ve mucho más claro mientras los ciudadanos observan y los votos están en el aire. Luego, ni que decir tiene, la visión vuelve a su ser o se adecua en función de los respectivos resultados.

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