La presidenta Díaz ha confirmado lo que todo el mundo sabía que acabaría por confirmar: que a lo que ella aspira no es a gobernar esta taifa autonómica sino saltar a Madrid, como está mandado. Todos los líderes andaluces se fueron, en cuanto les fue posible, a Madrid: González y Guerra, Julio Anguita, Arenas, Hernández Mancha. La autonomía no ha sido desde un principio más que más que el trampolín para saltar al Poder central cuando no el refugio para “arrecoger” a los descolgados del Foro como Chaves o Griñán. Y ello explica su secundaria entidad política y, tal vez, los resultados obtenidos: si no es lo más importante ni para quien la preside… Díaz no es la primera ni será la última en dejar el barco en manos del grumete.

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