No se recuerda ruindad comparable a la perpetrada contra Morante de la Puebla, esa pintada cainita en la que rebosa el odio y la impotencia de los frustrados. Ni hay memoria de un lenguaje tan malvado. ¿Analfabetos a juzgar por la miseria ortográfica de esos mensajes? No lo creo, porque no es difícil descifrar en su prosa terrorista la mano taimada de un Caín al que le sobra gramática parda. La verdad es que a Vox le están blanqueando gratis la fachada los mismos que tratan por todos los medios de cerrarle el paso. Parece que tras el 2-D, la esquizofrenia yace desvalida en el diván del psiquiatra cuando no actúa vilmente desde la cobardía y con nocturnidad.

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