No se trata de discutir entre la Junta y el Gobierno, sino de aceptar de una vez el secreto a voces de que la costa de Cádiz hace tiempo que es un territorio sin ley, al menos para los narcos. El espectáculo peliculero del asalto al hospital y “rescate” de un narcolíder bajo custodia policial resulta incomprensible pero quizá no tanto como el protagonizado por luego por una cuadrilla de cuarenta delincuentes ¡acosando a una jueza en el mismo aparcamiento del Juzgado! Esa costa es ya una pequeña Colombia y eso es algo que un Estado responsable no puede consentir por más tiempo. Inexplicablemente, se ha dejado prosperar a la más peligrosa garduña, pero es evidente que el drama ha llegado a un punto que supone, simple y llanamente, una autoridad fallida.

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