No se duda de que mañana conseguirá Sánchez otra prórroga que, con sus manejos y a través del ferragosto, le permitirá a su Régimen plantarse en el otoño prácticamente en solitario, es decir, con el Parlamento al ralentí, el personal recluido y repartiendo mercedes atenido a su pasión asimétrica, o sea, concediendo a sus socios minoritarios lo que le niega al resto de España. Hasta la gestión de la “renta mínima” –otorgada en exclusiva al País Vasco y a Navarra, y a cuyos mantenidos el BOE no exige siquiera la intención de trabajar– le vale para discriminar entre regiones adictas y reticentes. Y, claro está, reservándose el control de la movilidad que le niega a las autonomías. Parece claro que su antiguo “partido de Estado” tiene más que decidida la ruina de la nación.

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