Fuerte y enérgica ha sido la carta que el ex-Interventor General ha enviado a la comisión parlamentaria de los ERE y las prejubilaciones falsas. Dice el alto funcionario –que envió 15 avisos de ilegalidad sin ser escuchado—que quien debió coger el extintor fue Griñán como consejero de Hacienda, y desmonta el sofisma oficial de que sus avisos no eran “informes de actuación” y, por tanto, no obligaban a la Junta a intervenir en el saqueo. De “infame y grotesco” califica el Interventor el intento de desviar hacia él la responsabilidad, tras darle un repaso al negocio que, sin duda, pondrá a IU entre la espada y la pared a la hora de eximir de responsabilidad a quien le da de comer. Nunca un Interventor había reaccionado de ese modo ante el poder político. Quizá la mayoría artificial del Parlamento no quiera oírlo, pero lo más probable es que con la Justicia el juego resulte distinto.

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