Superada el polémico debate sobre el boicot “español” al cava catalán, llega ahora la polémica en torno al que promueven contra la empresa ‘Kelme’ grupos españolistas disconformes con la opinión expresada por el futbolista Oleguer en un artículo de la prensa secesionista en defensa del etarra asesino De Juana Chaos. Por lo visto en España la discusión identitaria o territorial termina siempre (lo que no sé es si también comienza) en el forcejeo mercantil cuya expresión natural es el boicot, es decir, arranca en las nubes y acaba en la lonja, al menos desde que un personaje tan respetable como Alfredo Kraus, en unas ya lejanas elecciones, tuvo la ocurrencia de proponer a los canarios de su isla que no compraran los productos de la otra. La campaña contra el cava se ha liquidado, por lo visto, con beneficios para su industria, que habría abierto prósperos mercados en el Extremo Oriente como empeñada en demostrar que, incluso en el negocio, en esta vida no hay mal que por bien no venga. Y en cuanto se ha conocido la propuesta de boicot a Kelme para castigar su patrocinio al jugador barcelonista Oleguer, un empresario se ha apresurado a declarar que no hay razones para el miedo ni la alarma toda vez que, en caso de funcionar la convocatoria de castigo, esa firma podría perder puntos en su cuota de mercado (ya le ha llegado, al parecer, un aluvión de cancelaciones de pedidos) pero, miren ustedes por donde, “igual subimos en otros muchos sitios”, es decir, allá en el país profundo y cabreado en el que las declaraciones del pelotero han aterrizado más amablemente. Los ‘confederados’ de la asimetría no habían previsto, según parece, que la fractura ideológica podría acarrear esta fragmentación mercantil que amenaza con suplantar una economía de siglos por un régimen de taifas puro y duro. La práctica nacionalista conduce directamente desde la filosofía política –aunque sea de campanario– al ámbito del marketing.
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Mala cosa este ir y venir del deporte a la política y desde ésta a la alhóndiga, en todo caso, pero lo más inquietante de esta irrupción en la controversia política de estos personajes no es quizá eso, con ser ya grave de por sí, sino la contaminación del propio debate de la impropiedad característica del amateurismo. Oleguer, por ejemplo, critica con ferocidad al sistema legal desde al más puro agravio comparativo, es decir, no apostando por reformarlo para conseguir que los graves delitos conlleven penas graves, sino proponiendo que la escandalosa lenidad partidista demostrada a la hora de beneficiar a Vera o Galindo, De la Rosa o Julen Elorriaga, se extienda (hay que suponer que por exigencia de la equidad) a un asesino en serie como De Juana que, en fin de cuentas, ha pagado penas ridículas por cada uno de sus veinticinco asesinatos, viendo reducida en términos milenarios su condena teórica. Y esta propuesta lleva a unos españoles, como en reacción, a pedirle a otros que dejen de comprar ropa deportiva como antes otros propusieron sustituir el cava por la sidrina asturiana o el champán francés, o como más atrás todavía nuestro llorado tenor predicó a sus paisanos, a causa de no sé qué agravios, vivir de espaldas en su isla a los vecinos de la isla de al lado, mientras el propio Oleguer confiesa que está “hecho un lío” pero que “tanta hipocresía” como gasta el Estado de Derecho está acabando con su “buena fe”. Tiene su lógica que un nacionalista radical como el presidente del Barça haya debido reconvenir discretamente al jugador por esta donosa salida a ese campo de la política donde los molinos suelen parecer gigantes y los gigantes disfrazarse de molinos. Como la tiene que desde ERC se vea catalanofobia en esa lógica del consumo que anda levantando fielatos donde nunca los hubo. Estamos a un paso de poner la urna en el puesto y el género en la urna. Quizá hayan pensado que celebrar las elecciones en el baratillo no sería mala idea.

2 Comentarios

  1. Me temo que doña Epi no va a estar de acuerdo con la primera frase de la columna.De todas formas, el boicot se hace con la esperanza de castigar al otro, o de hacerle reflexionar, pero sobre todo para no dar su dinero a una causa con la cual uno no está de acuerdo, y que el otro sostiene, para «abstenerse » de una mala acción. Por lo menos , yo así lo veo. Si , luego, otros dan su aval y la empresa o el pais o la entidad esa sale ganando, mejor para ellos, pero yo NO he contribuido a ello.
    Que finalmente lo que duele sean las finanzas, que el baratillo tenga más importancia que las urnas es evidente. Estoy leyendo al príncipe Kroprotkine que explica en 1906 porqué , poco despues de la Comuna, viajando por Suiza visita Zurich, Neuchâtel, y Sonvilliers, escoje a los anarquistas en vez de la Internacional dirigida desde Londres y dice :»La téoria de la Anarquía como la presentaba la Federación del Juras, y Bakunin, la critica del socialismo de estado, el temor de un despotismo económico, mucho más peligroso que el simple despotismo político….solicitaron mi atención.»….
    Pregunto : lo que estamos viviendo hoy día ¿no es claramente «un despotismo económico» solapado?

  2. Vayamos por partes, dijo el tipo. Luego le llamaron ‘el Carnicero de Millkwauke’. Contesto a su pregunta final, mi doña Sicard: SI. Es más, ya ni solapado sino vergonzosamente destapado.

    ¿Boicot al cava? Si hacemos caso a los que lo venden, el último ejercicio se cerró con un incremento de las ventas de un 6%. Mi gozo en un pozo.

    Don Pedro K. -no olvide que era un aristócrata de cuna- sabía bien de lo que hablaba. Buenas lecturas se gasta, ma chérie.

    Otras veces me da arcadas el tema pero hoy me detengo en él. En el asesino De Juana. ¿Por qué JMAznar en su carta al Times no especifica y puntualiza que la hiena adelgazada brindaba y se carcajeó a la muerte, tiro en la nuca, cañón tocante, de los esposos sevillanos? ¿Para cuando un lifting, una lipo y cuarenta dosis de bótox a una Constitución E. que se ha quedado más antigua que el hilo negro? ¿Qué es éso de pretender que una carroña como la que se ata para la foto, se reintegre en la sociedad? ¿Van a darle lecciones de zen y de meditación trascendental hasta que reconsidere la vileza de sus tantísmimos crímenes?

    Claro que boicot. ¿Cómo darle un duro a ganar quien a escupe sobre la mercancía que te vende? Me estoy pensando hacerme musulmán para que mi conciencia y mi religión me autoricen a los cien vergajazos -coupe avec le fouet obtenu de la berge du taureau, madame- por cada insulto, por cada palabra malsonante, por cada desprecio…

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