Ese trujimán argelino que anda peleándose con el ministro francés de Interior porque éste le ha amenazado con arrebatarle la nacionalidad adquirida dada su condición de polígamo y cabeza de un hogar compuesto por cuatro mujeres y una docena de vástagos, ha contestado irónico, y no sin evidente razón, que si el hecho de tener amantes fuera causa de tan grave sanción, aviada iba la amorosa nación francesa en su conjunto. Vean cuánto puede aportar al entendimiento entre los hombres y los pueblos el “diálogo de civilizaciones”, por más que el expediente al que ha recurrido el morito tenga mucho de cínico y elimine, de hecho, el matrimonio tradicional, pero sobre todo porque parece ser que el truco está en que esa distinción entre la “legítima” y las demás huríes le proporciona el pingüe negocio que suponen las subvenciones con que la seguridad social acude en socorro de las presuntas desvalidas. De toda la vida los vicios se los pagaba uno, de manera que a la amante se le ponía un piso y se le agenciaba un estanco, pero no se le pasaba la factura al erario público, como parece ser que hacen estos polígamos encubiertos aprovechando la ingenuidad occidental y denuncia muy cuerdamente el ministro. Ahora bien, ¿cuántos casos como el de nuestro argelino estarán soportando en estos momentos las haciendas de los países occidentales, y lo que es peor, qué manera habría de desmontar civilmente esa sutil distinción psicológica entre la esposa y la amante? Queda mucho por trillar en esa era, como puede verse, pero me da que el divertido incidente va a marcar un antes y un después en la crónica de esta tragicomedia que es la inmigración masiva. Aquí no me extrañaría que le asignaran al polígamo las ayudas y pensiones que fuera menester, pero me temo que en la Francia chauvinista y jacobina, va dado.

 

Hay que estar ciego para no ver que la poligamia se ha colado en nuestra sociedad por esta puerta falsa pero expedita del derecho a la amante, lo cual era algo previsible desde que las legislaciones futuristas decidieron apostar por formas matrimoniales que, desde luego, cuentan con una tradición mucho menor que la poligamia misma. ¿Cómo negar a quien pretenda formar familia con esa fórmula lo que ya se ha autorizado a supuestos mucho menos razonables? Den por seguro que éste no es un caso aislado y que tras él vendrán muchos otros que, de hecho, ya funcionan en todos los países de acogida. La poligamia es inmemorial; lo que es nuevo es que su factura la paguen a escote los monógamos. Nunca la amante alcanzó mejor estatus ni el garañón tantas ventajas. Lo que no sospechábamos siquiera era que nos habíamos dejado abierta la puerta de atrás.

6 Comentarios

  1. ¡Adelante, doña Sicard.!
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    Por mi parte, yo entiendo que si la bigamia es un delito, la poligamia es un polidelito. Doctores tiene la Iglesia.

    Es una suerte que el problema haya saltado en la vecina Francia, que no sé si son más listos que nosotros, pero desde luego son mucho menos tontos.

  2. La Seguridad Social , ya en nuestras leyes de progreso, tengo entendido que otorga ,por ejemplo, más puntos para obtener una plaza en la guardería para sus hijos el ser madres soltera que los que le dan a un matrimonio tradicional .Y yo pienso que eso benefician los arrejuntados de noche y descuido . Resulta evidente que en esto es más barato para una pareja vivir en “poligamía no escrita” que “estar casados a lo tonto”. No de usted ideas don JA. No les hace falta y es porque el matrimonio de antes se las tendrá que arreglar sin “puntos” muy prontito

  3. No se tomen a broma esta advertencia tan seria. Vean lo fácil que es para un listo darle la vuelta al argumento legal. Efectivamente, como estaba previsto (y aquí lo he leído un par de veces), la poligmia serña una consecuencia inevitale de la inmigración islámica y africana.

  4. Las costumbres no son cuestionables, cada uno tiene derceho a mantener las suyas sin dar explicaciones. Pero nadie lo tiene a “exportarlas” y menos a colarlas de matute en una casa donde se es acogido. Europa se juega mucho con estos cambios impesnables de convivencia, que hay que añadir a los increíbles de los matriminoos homo y lo que venga.

  5. Todos hemos contribuido a esta situación, que los franceses tratan ahora de arreglar por las bravas, ya se verá con qué resultados. Porque no me parece tan claro que sea posible adoptar esa medida de retirar la nacionalidad por algo, incluso si es delito, que va a ser difícil demostrar que lo es. Pero a nosiotros debería interesarnos más España, la que se está gestando aquí. Sobran complejos tanto como falta autñentica solidaridad.

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