El famoso realizador americano James Cameron, el director de ‘Titanic’, acaba de anunciar en Nueva York, junto a otro canadiense, el documentalista Simcha Jaccobovici, el estreno inminente en la tele digital (Discovery Channel en USA, Canal Huit en Israel, Vision en Canadá, Channel 4 en Gran Bretaña) de un documental sobre la tumba de Jesús de Nazaret (la auténtica, faltaría más), finalmente hallada, según ellos, hace ya un cuarto de siglo, por un arqueólogo israelita en un barrio al Este de Jerusalén. Se trata de una historia que se repite con frecuencia, casi de una fantasía investigadora, que hace algunos años resonó con fuerza a propósito del hallazgo de un sarcófago de piedra conteniendo los huesos de un “Juan, hermano de Jesús”, que un ladrón de tumbas había vendido a un anticuario, pero que pronto resultó desenmascarado por la propia policía hebrea como una burda falsificación, y en alguna otra ocasión dio sobradamente que hablar a propósito del descubrimiento de unos restos atribuidos a otro ‘Jesús’ que, efectivamente, habría sido crucificado y cuya cronología no difería sustancialmente de la del Cristo. Se trata esta vez –los estragos distales de “El código da Vinci” van a ser temibles– de elucubrar sobre un conjunto de enterramientos en una cueva funeraria entre cuyas diez tumbas se hayan las de otro ‘Jesús hijo de José’, la de una ‘María’ y una atribuible a una ‘María Magdalena’, amén de la inevitable del hijo común llamado en esta ocasión ‘Judas’. No ha habido apenas respuesta por parte de los estudiosos cristianos que, en todo caso, se han limitado a pedir prudencia en un negocio tan delicado y a señalar que la coincidencia de nombres constituye una prueba fragilísima teniendo en cuenta las limitaciones onomásticas de la época de Cristo. Nunca hubo mayor tentación para el arqueólogo que localizar la tumba de los dioses. Zeus estaría enterrado en algún lugar de Sicilia, Evemero dijo haber hallado en una isla del Índico no sólo la de Zeus sino las de toda su parentela, leyenda a la que todavía daba  crédito Ennio y que serviría de fundamento durante siglos a la pretensión secularizadora de la interpretación que se ha llamado “alegórico-racionalista”. De lo cual no me extraño un pelo porque yo mismo he visto por esos mundos de Dios, al menos, tres tumbas de Alejandro.
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La impagable contribución cultural de la televisión no ha logrado deshacerse, por el momento, del peso muerto que supone la tentación sensacionalista. Hay mucha gente por ahí que cree a pie juntillas que las pirámides egipcias son obra maestra de alienígenas y no poca que duda cada vez más del alunizaje de los americanos en 1969, demasiada basura documental sobre el emplazamiento de la Atlántida o el trágico final de Hitler, y eso podrá ser divertido y acunar la duermevela de la siesta, nadie lo duda, pero le hace flaco favor a la difusión de la cultura propiamente dicha. Por no hablar de la banalización que parece inevitable en esos planteamientos que no se paran en barras ni ante la arqueología solvente (abrumadora en el caso de Jerusalén, como es bien sabido) ni frente a una larga tradición humanística en la que la filosofía e incluso la teología tienen ganado a pulso un lugar respetable. Pero se ve que el tema cristiano resulta deslumbrante porque aún está fresco el desmesurado e insustancial debate en torno al llamado “Evangelio de Judas” y ya andan repintando encima de esa sufrida superficie una nueva Sixtina de leyendas y embelecos, por supuesto sin “braghettoni” que valga, que a lo peor es de lo que se trata. El evemerismo rebulle veintitrés siglos después recalentado a un tiempo por al atractivo del mito y el sueño de la razón que ahora va a servirnos, una vez más, juntos y revueltos, y como acogidos a su justificado prestigio, la tele digital. Luego se olvidará la coyuntura y los peregrinos seguirán haciendo cola donde siempre. No sabe Elías la suerte que tuvo cuando lo arrebató el carro de fuego.

17 Comentarios

  1. Y es que el Jefe, con esto de los mitos, los mitologemas, la mitología y todo el planetario que gira alrededor disfruta como uan persona de talla corta. Únicamente que él se acerca a todo ello con el máximo de rigor y seriedad y hay ya cienes y cienes de chuflas que lo que van es a pescar resopones en el caldo gordo del misterio.

    En mi vastísima ignorancia, alcanzo a saber que los dos o tres primeros siglos de la historia cristiana se desenvuelven en una bruma espesa, así como que todo lo relacionado con ese rincón geográfico tan martirizado es mucho más objeto de sangre y muerte que de veneración. Dejando de lado el negocio del suvenir, of course.

    Abusando de mi enciclopédico no saber, quiero entender que hasta después, demasiado después quiza´s, de Pablo de Tarso no se puede hablar de un corpus organizado al que poder llamar cristianismo. Y casi simultáneamente -como le pasó a Mahomet con yernos y sobrinos- salieron ramas torcidas, hijos díscolos que encabezaban como ratoncillos lo que no eran capaces de asumir como colas leoninas.

    ¿Murió el Cristo en la cruz o el de Arimatea y Nicodemo lo bajaron muy perjudicadito y en alguna de las UCIs de entonces el Hombre se puso mejor? ¿Murió de verdad y en prueba -la única- de su condición divina resucitó unas cuantas horas después?

    Plantearse a estas alturas si María conservó su himen intacto hasta la muerte y posterior asunción -¿cuándo se paró en su subida?- o si el Cristo mantuvo un rollete sin papeles por medio con la bella Magdalena, de verdad ¿cree alguien que esos complementos tan circunstanciales pueden alterar el sentido de la frase donde el Sujeto y el Verbo son lo único esencial?

    He manifestado ya antes alguna vez mi condición de agnóstica de buena voluntad, pero ya puesta a no creer prefiero inclinarme del lado de esas creencias que asimiladas y difundidas por Roma, dieron al mundo lo que hoy llamamos civilización occidental. Ahí es ná.

  2. Gracias, querido ja, no por la “defensa”, innecsaria como bien sabe y dice, sino por salirle al paso a esta moda escandalosa y al negocio del escándalo. Recuerdo el culto comentario que nos mandó desde París sonre el llamado “Evangelio de Judas”, esta vez del National Geographic creo recordar. Y su comentario sobre el ‘Jesús’ crucificado que menciona. Usted y yo creemos más en Joachim Jeremias que en estos mercaderes. Látigo contra ellos, ja, no queda otra reacción noble.

  3. Parece mentira que haya que salirle al paso a estos ignorantes. GRacias por hacerlo, de todos modos. Desde la izquierda que usted se empeña en proclamar, todavía tiene más interés esa crítica demoledora y culta.

  4. Me interesa sobre todo la reflexión sobre el papel cultural de la tele, prodigioso pero embargado por la tentaciín sensacionalista. Buen diagnóstico, observación aguda. gm debe de ver mucha tele en los ratos que le deja su lectura, que no tiene más remedio que ser grande. MI adhesión una vez más, prof.

  5. A mi el código vinci se me cayó de las manos pero un colega mío por poco se cuelga con el rollo. Passsssssssso mucho, tíos, quien quiere una caladita?

  6. Me extraña su conciencia, entre atea, agnóstica y lo que sea, pero al final, justa y equilibrada. Y le agradezco esta ponderada crítica a los ignorantes, a quienes nada entienden del gran misterio aunque son tan aficionados a los misterios menores. Suerte y conserve su ecuanimidad.

  7. Otra vez Judas, querido, no vamos a dar abasto frente a los tontos. Sí, sí, tontos. Ese Cameron es un lince al elegir sus temas, aunque esta vez haya apuntado mal y demasiado alto. Claro qe peor apunto el sinvergüenza del Código y ya ves. Este mundo está idiotizado. Es lo más generoso que podemos decir de nuestros semejantes. ¿Aristocratismo a la fuerza? Pues quizá sí.

  8. Don Saint Germain, ¿ve como a usted también la democracia a veces le da de lado? Pues esa misma pregunta me la hacia a mi misma, el otro día, que no a don José Antonio, que ya sé que es un demócrata de pro.
    Respondiendo a don Griyo, me atreveré a decirle que en eso, los franchutes les llevamos mucha ventaja y desde hace muchos años.No creo que se den ustedes cuenta de lo mal que va este país, del echo que éramos ricos y que hoy vivimos del cuento, de la riqueza acumulada por generaciones pasadas, sobre las cuales siempre estamos escupiendo. O vivimos a plazos, esperando que las generaciones futuras paguen la factura de nuestro despilfarro. La deuda acumulada francesa es abisal, pero sigue toda esta gentuza prometiendo que mañana gratis. Francia es un desierto industrial.Hace años que nadie gobierna, que apenas se despachan los asuntos corrientes, y cuando surje un problema, que surjen cada vez más y más gordos, pues tratan de capearlo como pueden y tienes que prometer y solar money, pero no hay idea, ni meta, ni objetivo, ni ejemplo.Vienen todos prometiendo reformas que se cifran en milones o millares de euros, ya uno ni sabe. Nadie se atreve a hablar claro, a decir que hay que trabajar, y esforzarse. Ya sé que suena todo esto muy reaccionario pero es que no se puede vivir del cuento mucho tiempo: un día te pasan la nota, y hay que pagarla.

  9. 18:37
    Y ¿qué más da? Si esos restos eran o no eran del auténtico Jesucristo. Lo cierto es que el cristianismo, aunque esté pasado, es la base de la civilización occidental y el germen de los derechos humanos.

    Imaginen en unas excavaciones en los EEUU allá por los años 4000 ¿Cuantos Josua hijos de Joe and Mery que fueron ejecutados se podrían encontrar?

  10. Me parece, mi don Elitróforo, que vamos por la misma trocha. Pero el lagrimón de mi ínclita doña Sicard tampoco se me pasa por alto. Quizás porque necesitemos ir echando en remojo nuestras barbas al contemplar el rasurado del gabacho.

    ¿Por qué carajo se empeñaría aquel muchachito de Valladolid, tan buen administrador por demás, en codearse con los rancheros y fumar sus puros y luego dejar el poder en el cénit de su gloria? Sólo que 48 horas antes le volaron el culo y tantas otras cosas a todos los demás…

  11. Y cierra la columna el profe con ….
    “No sabe Elías la suerte que tuvo cuando lo arrebató el carro de fuego.”
    Pués aún se duda y mucho esotérico lo jura, que a Elías se lo llevó un OVNI.
    Atravesamos una época de incertidumbre y como lobos, nos refugiamos en lo irracional a marchas forzadas.
    Vuelven los echadores de cartas, astrólogos, videntes, curanderos…..

    Y hasta la Seguridad Social Catalana creo que ha entronizado en su terapia sanitaria la Homeopatía y la acumpuntura. ¡ Vamos ! el efecto placebo pero a precio de cientos de €.

    Una acotación: Somos herederos del mundo clásico greco-latino. El cristianismo es una más de las lecturas sobre aquello, efectuada 1000 años después.

  12. Señor Abate, no es lo mismo la homeopatía que la acupuntura.
    Nadie discute la eficacia de la acupuntura, ni el hecho que sea barata y, si quien la hace es un maestro, sin “efectos colaterales” o contraindicaciones, lo que no pasa con la alopatía. La acupuntura la trajeron de Indochina médicos militares franceses que veían como desaparecían indígenas enrolados en el ejército y volvían curados, mientras que ellos no podían tratar a los heridos o enfermos franceses por falta de medicamentos.
    La homeopatía sí, dicen que no es más que el efecto placebó, aunque a mis hijos siempre les haya tratado por homeopatía: por lo menos así, el día que tengan un problema gordo los antibióticos les harán efecto. Aquí, la seguridad social admite las tres terapias: por algo será.

  13. Decirle a doña Marta Sicard que esos males de la patria que denuncia en Francia son los mismos en todos los países de la sociedad postindustrial en la que reina el capitalismo globalizado. Consumo, endeudamiento, nivel de vida excesivo para enjugar la oferta y evitar los stocks…: igual ahí, aquí y en Pekín. Usted es una persona decente y no alcanza esta especie de lo que el jede llamó una vez aquí la “democratización de la maldad”.

  14. Pero se trata, don Griyo, de una cuestión teológica básica: probar la muerte de Jesús de Nazaret sería negar la Resurrección, clave de la teología cristiana a partir de Pablo, es decir, desde que importa históricamente. Este es un tema serio, no porque un cristiano deba tener miedo de que le “descubran” el truco, que él no debe concebir siquiera, sino porque el cristianismo es un factor cultural de primera mangitud, aparte de una fe. Lleva razón ja cuando trata de ignaros a estos oportunistas.

  15. ¿Se imagina alguien la que se organiza si una “ofensa” similar se lanza contra Mahoma o contra Alá? Nunca entenderé por qué en Occidente está bien visto por el librepensamiento cualquier ataque al mito cristiano, como si fuera el único. ¡Hemos creído como ciegos en el mito de la sociedad din clases o en el de la Mano Invisible, que tanto monta, pero le negamos a los cristianos su derecho a la imaginación.

  16. 21:56
    Probar la muerte de Jesucristo es tan difícil como probar su resurrección. Es como Vd. mismo dice, don Saint Michel, cuestión de fe. Para los creyentes es indudable y para los no creyentes se trata de un mito.
    Yo, a pesar de no ser creyente, tampoco me creo la historia que nos están contando ahora.

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