La acumulación de noticias cobre la Gripe A en todo el mundo va constituyendo un factor de inquietud ante el que los responsables gubernamentales non saben qué argumentar. Una pandemia –y ésta de la gripe A pandemia ha sido declarada ya hace tiempo por la OMS—resulta un peligro tanto por su propio progreso como por la inadecuada respuesta que obtenga de los poderes públicos. Este es el momento, por ejemplo, en que no sabemos bien cual es el grado de peligrosidad de esa gripe que los epidemiólogos, sin embargo, vienen encareciendo hace meses, en espera de que el virus debutara en alguna zona invernal. Y en efecto, tal como estaba previsto, ha sido Argentina la gran afectada, de momento, con sus elevadas cifras de contagio y mortalidad a las que la autoridad ha respondido con discutible rigor –la Presidenta está en estos momentos querellada por su desentendimiento del peligro durante un viaje al extranjero–, antes de decidirse a cerrar colegios en varias provincias y habilitar medidas de emergencia en los hospitales que postergan las intervenciones quirúrgicas para disponer de camas o convenian entre sí para optimizar las disponibles. En Gran Bretaña se espera un contagio de 100.000 personas diarias durante el mes de agosto, la directora de la OMS, Margaret Cham, se refiere a la enfermedad “como un tsunami” y alerta sobre el alcance que pueda llegar a tener en el hemisferio sur, en España crecen los casos –incluso los graves—y hay colegios que cierran y envían las notas por correo, mientras la ministra del ramo –lega por completo en la materia—pone cara de póker y asegura que todo está bajo control, a pesar de saber que la vacuna no estará disponible en nuestro país hasta diciembre como muy pronto. Ni siquiera está clara la estrategia epidemiológica, de manera que los responsables de Salud de la UE andan debatiendo todavía cómo distribuir la vacuna entre la población, es decir, a quién vacunar y a quien no. Un panorama nada tranquilizador, desde luego, por más que nos prevengamos contra el alarmismo. No tenemos ni idea de qué puede ocurrir pero sí disponemos de perspectivas más que medrosas. Los únicos que lo tienen claro son los fabricantes de la farmaindustria que dan por hecho su excepcional botín.

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No se sabe nada a ciencia cierta –¿o sí?—sobre el potencial alcance de esa plaga, aguardamos pacientes a que se eche el otoño y con él la prevista difusión del virus, pero sabemos también que, si vienen mal dadas, no dispondremos de remedios adecuados ni suficientes para defendernos de sus efectos. Y ni se habla de la incidencia de la pandemia en África, cuyos efectos se prevén devastadores. El tema, eso sí, sigue siendo tabú, o peor aún, secreto a medias, en boca de unas autoridades que no saben evidentemente qué hacer ni cómo reaccionar ante su amenaza, quizá porque lo ignoran casi todo sobre el caso. Cuando llegue septiembre hablaremos y podremos medir con propiedad esa responsabilidad de los silenciosos, ya veremos a qué precio.

12 Comentarios

  1. Siempre fue así. Nunca se dijo al pueblo la verdad sobre los riesgos y amenazas. Los gobernantes se creen por encima de los demás, pero además suelen ser tan ignorantes de la realidad como los gobernados. Esta miinistra misma es un escándalo: pensar que podamos tener una pandemia agresiva con ella el frente hiela la sangre.

  2. Son varios los países desarrollados que admiten ir «en retraso» respecto de una pandemia de la que no saben demasiado. En G. Bretaña se ha decidido vacunar a toda la población. ¿Quiénes serán los no vacunados en España puesto que se han comprado menos vacunas que habitantes?

  3. Lo que más asusta es el despiste de las autoridades, aquí y fuera de aquí, pero más aquí, sobre el alcance real de la pandemia. No se trata de alarmar a la población, solamente de explicar los riesgos reales. Pero ¿los conocen? Todo indica que no, aunque cabe preguntarse, en ese caso, cómo han logrado una vacuna adecuada. Son muchos problemas y todo indica que todos han decidido esperar antes de tomar postura. Em Argentina, país que el anfi conoce bien, están ya al borde del gran lío nacional. Hay que pedirle a Dios que cuando el otoño/invierno nos llegue sean bengninos con nosotros.

  4. Me someto al mejor criterio de otros galenos que hay disfrazados en este blog, diciendo que, en mi opinión, de esta gripe se sabe todo lo que hay que saber menos qué ocurrirá cuando la pandemia se extienda, a) en estación fría, y b) en el mundo subdesarrollado. Las vacunas serán aproximadamente iguales a las que se administran actuales cada otoño a millones de voluntarios, puesto que la diferencia entre este virus y el siempre mutante (el del año pasdado, por ejemplo) es mínima desde un punto de vista microbiológico. Este va a ser un problema para sociólogos muy pronto, ya lo veremos. Añadiré que pewrsonalemente tengo confianza en que el incidente no pase de tal, sin que ellos signifique enm absoluto minimizar lo que está ocurriendo.

  5. Debo ser un emboscado de ni yo mismo sé de qué cosa, pero veo más alarmismo que peligro en este proceloso fantasma.

    Uno estudió en su día las dos grandes pandemias de gripe posteriores a la española, que no fue tal, del 18, la asiática del 57 y la de HongKong del 68 con gran interés pues ambas me encontraron en instituciones cerradas y no me privé de padecerlas. Sé, creo, de qué hablo.

    No obstnate he acudido a esa herramienta que tanto se valora que son las hemerotecas. Me he documnetado digamos que extraacadémicamente. Doy datos referentes a España. Saco alguna conclusión: La del 57 afectó, morbilidad en términos epidemiológicos, a un 30% de la población, lo que hizo que la mortalidad general subiera un 20% (no es un dato muy fiable). Tengamos en cuenta que la Salud Pública prácticamente no existía: la SSocial tenía unos 10 años de vida y su cobertura era muy escasa. Los ricos acudían a la medicina privada, generalmente de iguala y los pobres habían de conformarse con las distintas beneficiencias. Se calcula que ocasionó cinco millones de muertes en todo el mundo. Pero no olvidemos que son las complicaciones, sobre todo neumonías en gente sana -no era usual aún el uso de antibióticos- y el agravamiento de patologías previas las que llevaban al hoyo. En aquella época aún había tuberculosis endémica, hacinación, malnutrición, chabolismo y más, auténticos caldos de cultivo para el mal. Ahí está el Tiempo de silencio de Martín Santos, médico, como fuente indirecta de historia, un fotomatón del momento .

    Las cifras del 68 no llegan a la mitad. Hoy mismo la OMS da cifras: no llegan a diez mil los casos confirmados ni a 500 los fallecimientos. Que son uns cifra importante, ojo, sobre todo para el que le toca la china, pero seamos realistas.

    Entonces no había antivirales, hoy sí. Ni vacunas. La población de riesgo que debe vacunarse está muy clara desde hace años. Se incluirán de forma seria, lo que no se ha hecho hasta ahora, los servicios públicos -bomberos, sanitarios, policías, profesores… y quien debe encargarse de ello, tiene la obligación de identificar la resto- y no creo, como dice el casero, que hasta diciembre no haya vacunas disponibles. (Si algo encarece un mercado es propagar que hay poca mercancía disponible).

    Es posible que, como mi melliza Scéptika, uno sea demasiado incrédulo y necesita meter los dedos en las heridas, pero lo que sí subrayo, cursivo y pongo en negrita es la última frase del primer parágrafo del Anfi. Hay un negocio fabuloso a la vista y los tiburones se sienten atraídos por la sangre.

    O sea, que coincido más con galenillo que con el ilustre Doc que lo antecede. Remarco su apunte de cuando llegue a países subdesarrollados, como lo éramos en el 18 y en el 57; en el 68 algo menos. Padre Cura, las vacunas son desde hace tiempo un lucrativo y experimentado negocio, que por suerte reporta beneficios a la población. Hay experiencia e intendencia suficiente. Si la bolsa sona, claro está.

    (Lo de tener a una medio fantoche al frente de algo tan serio como Sanidad no deja de ser un riesgo. Lo complicado sería que hubiera diecisiete estrategias distintas, pero confío en que no.)

  6. Se agradecen las intervenciones solventes que anteceden, en especial esta magnífica que acaba de colgarnos Yamayor, que ahora resulta que es hermano de sangre de doña Scécptika, y que modestamente no copmparto del todo en lo que respecta al optimismo. Sin embargo, hay que coincidir con él en que hoy disponemos de un importante arsenal de medios hasta el punto de hacer menos decisivo el hecho de que unos ignorantes gobiernen desde el puente de mando. Añadiré sólo que hoy hay un riesgo añadido que es la magnitud de la población añosa, pues por más que, de momento, la gripe «suina», como dicen los portugueses, parezca afectar más a los jóvenes, no hay que olvidar que los mayores suelen padecer esas enfermedades con las que se complica la acción del virus, como se ha advertido.

  7. Nunca faltan fantasmas en esta vida, queridos. Esperemos que éste de la gripe «suina» no sea más que otro ectoplasma efímero y salgamos del lance bien parados.
    Nota bene para el gran Yamayor: el anfi no hace sino reptir la previsión de la OMS cuando asegura que no habrá vacunas hasta fin de año.

  8. La verdad, no sabemos qué pensar tras escuchar atentamente a unos a a otros. Por favor, don Yamayor y don Galenillo, ¿no sería posible que se extendieran un poco más sobre el tema, a la vista de sus saberes? Las columnas de jagm tienen esta virtud de provocar aportes de conocimientos. Conociendo sus respectivas simpatías `por él, ¿no harían ese esfuerzo complementario? Gracias, en todo caso.

  9. Lo más indignante es lo del negocio. Sin embargo, estimo que la columna y estos comentarios son muy útiles porque lo que se avecina no es tranquilizador, al menos para los legos como un servidor de ustedes.

  10. Hermanos, morir habemos.
    La mayoría de nosotros ha superado la esperanza de vida que tenía al nacer y además creo que lo tenemos todo hecho.

    Nos quejamos de que no nos cuentan nada, pero si es que no tienen ni idea. Lo mejor es que se callen.

    La gripe normal de la que tenemos vacunas de sobra se lleva 8.000 personas al año y no es noticia.

    Estoy totalmente con don Yamayor y creo que si esta gripe se hubiera producido en los 60 habría pasado desapercibida.

    Lo que sí es noticia y quizás la más lamentable ha sido la muerte del bebé casi póstumo de la primera víctima en España por transfusión en vena de leche maternizada.

  11. No saben de qué habaln, Los médicos tampoco. Lo he comprobado. ESperamos, no se sabe bien por que que la sangre no llegue al río, pero ya se verá. De momento, me indigna oir a esa ministrilla hablar como si supiera de lo que esta hablando. Y enterarme de que esata nueva desgracia de la humanidad ahría todavía más ricos a los de siempre.
    (Enhorabuena. No sé cómo es capaz de buscar cada día un tema de máxima actualidad y tratarlo con una cultura tan impresionante. Enhorabuena otra vez.

  12. y si a esto le sumamos la falta de conocimiento y diligencia de los profesionales médicos la onda expansiva va a se rmayor si no saben ni como tratarla.

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