El grupo del PSOE acaba de hacer una pirueta estupenda en el Parlamento andaluz: presentar una proposición no de ley en la que “se insta al Gobierno a defender a los empleados públicos”, es decir, a ese colectivo funcionarial rebelado al que, tras la demolición sistemática de Chaves, el griñanato se esfuerza denodadamente por pulverizar con su “decretazo” famoso. Llega tarde el proyecto, me parece a mí, entre contradicciones judiciales y abucheos callejeros, después de haber mantenido en la angustia, durante tanto tiempo, a unos servidores públicos que se pretende sustituir por una clientela adicta. Porque si de verdad se pretende dignificar al funcionario, ha de empezarse por obedecer a la Justicia y separar sus funciones de las de los enchufados. Lo demás, con el apoyo de UGT y CCOO o sin él, no es sino puro teatro electoral.

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