Nos referimos al cuaderno divulgativo sobre el aborto –propagandístico, en rigor—editado por la Junta, en concreto por la consejería de Igualdad y Bienestar Social. Tanto se ha pronunciado la fractura maniquea de esta sociedad que a la oposición ideológica a esa práctica, sin duda traumática y moralmente tan dudosa, la Junta, con dinero de todos, opone una pura y simple propaganda destinada a animar al aborto desdramatizando su circunstancia y consecuencias. Y tampoco es eso. Sea cual fuere la posición ideológica ante al aborto, su práctica ha de ser, en todo caso, el último recurso. Banalizarlo desde el Poder resulta tan impropio como insensato.

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