Huelva la preterida: el PSOE en el poder –en el Gobierno y en la Junta—le niegan el pan y la sal a una provincia que cree controlada electoralmente, como acaba de demostrar, una vez más, al excluirla del reparto inmobiliario de la llamada “deuda histórica”: no habrá nada para los onubenses. Este Poder desdeña y hasta ningunea lo mismo a quienes se apartan de su disciplina que a quienes cree tener seguros. Y Huelva ha sido hasta ahora un feudo del PSOE. Lo que no sabemos es si los rigores de la crisis cambiarán las cosas. Lo único cierto en democracia es que –aunque medie un sistema de premios y castigos– a nadie le ponen una pistola en el pecho para que vote.

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