Búlgara sin matices ha sido la votación del sábado: el nuevo PSOE, la socialdemocracia autodestruida, busca su resurrección en el modelo extremista. Y lo explica doña Susana cuando dice que gobernar con Podemos –y, en consecuencia, con el apoyo independentista (ERC y lo que caiga)– es la “única alternativa progresista y de izquierda” que queda frente a “los patriotas de pacotilla”. Ya ven: están dando un salto al vacío y ni se enteran. Pero verán en que poco tiempo comprobamos todos que la perversión de la socialdemocracia en populismo no es un remedio sino una catástrofe. Por votar ellos como búlgaros, como búlgaros podríamos acabar todos: súbditos y arruinados. Claro que Sánchez o doña Susana, dadas sus circunstancias, no tienen otra “alternativa”: o el vacío o el paro. Y en el paro acabarán los dos tarde o temprano, eso es seguro. La tragedia es que nos arrastren a todos con ellos.

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