La Autonomía nos sale por una fortuna. El Parlamento nos cuesta un riñón. Pero sus Señorías quieren más. Nunca hay la menor discrepancia a la hora de aumentar la soldada. Ahora tampoco la ha habido -si exceptuamos a Podemos- con motivo de la negociación de todos los demás partidos de una subida de 500.000 euros sobre los 9,5 millones (vamos, unos 1.600 millones de pesetas) que estos ínclitos trabajadores públicos, que cobran dietas de alojamiento y manutención incluso en los meses inhábiles, trincan habitualmente. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. A usted y a mí, los peatones de la Autonomía, no nos queda más que pagar sus facturas, en ocasiones no poco opulentas.

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