El hombre de Vox en Andalucía, el maltratado juez Serrano, no ha tardado en salir a la palestra para reclamar, con la buena razón que le asiste, el precio de su apoyo al nuevo Gobierno, desde el sobreentendido de que seguro que el presidente Moreno “sabe contar” y, en consecuencia, sabrá atenerse a lo pactado, que, por cierto, no sabemos bien lo que es. No le falta razon, desde luego, aunque lo más sensato no cabe duda que sería renunciar a los maximalismos y mantenerse en una discreta exigencia, porque ni los que gobiernan pueden hacerlo sin él, ni él saldría bien parado de una eventual maniobra que impidiera intentar siquiera el cambio. Nada hay tan difícil en política como manejar con sensatez la llave decisiva.

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