Se ha repetido no poco que en esta crisis, a diferencia de la del año 29, no ha habido que lamentar imágenes de mánagers y financieros arrojándose por los altos ventanales del rascacielos, lo cual no es de extrañar, en fin de cuentas, toda vez que no parece que haya sido ese segmento social el más afectado a pesar de que sobre el se volcó la ayuda incondicional de todos los países. Están ocurriendo, en cambio cosas que sugieren que la crisis ha repercutido con gravedad en el ámbito laboral y no sólo por la drástica reducción de plantillas sino por el endurecimiento de la exigencia empresarial sobre las condiciones de trabajo. En France Telecom, el gigante francés de las telecomunicaciones, se llevan contabilizados, desde febrero del 2008, nada menos que 23 suicidios de empleados antes de que hace unos días un abrumado trabajador de hiciera el harakiri en plena reunión de trabajo, al día siguiente, una joven trabajadora se arrojara desde una ventana y, poco después un tercero fuera descubierto inconsciente tras ingerir una fuerte dosis de barbitúricos. El propio Gobierno no ha querido permanecer más tiempo al margen de lo que parece una epidemia de suicidios provocados por las circunstancias laborales y que obedecería a un “efecto contagio” tan imprevisible como difícil de explicar. Despidos, alargamientos de jornadas, traslados y otras prácticas empresariales habrían provocado un estado de ánimo colectivo sobre el que nadie se atreve a pronunciarse pero en torno al cual toma cuerpo la teoría de que semejante reacción sugiere un endurecimiento anormal de la vida del trabajador que podría explicar esta sorprendente y desconocida tasa de suicidios. Treinta suicidios en un año sin salir de una sola compañía, son muchos suicidios, al margen de lo que acaben explicando los ergonomistas a los que, sin duda, recurrirá la empresa. Parece que va a acabar siendo posible darle la vuelta a la vieja guasa para decir que si el comunismo es la explotación del hombre por el hombre, el capitalismo es justamente todo lo contrario.

Hay muchas formas de suicidio, de todas maneras. Ya cuando la desregulación del mercado de trabajo conocida como “reforma Griñán”, es fama que el consumo de ansiolíticos y antidepresivos se disparó entre los asalariados comprometiendo el gasto farmacéutico más de lo que siempre lo estuvo. Y hoy aseguran los expertos que ese consumo es mayor todavía, sin contar con que ahora hay que contemplar también la baja por depresión que se ha convertido si no en masiva, casi. Este será un efecto de la crisis que no conviene dejar de lado mientras llega la recuperación. Hay en el mundo un millón de suicidios al año determinados por causas laborales. Malraux dejó dicho finamente que uno no se suicida más que para existir. Empresas y Gobiernos tendrían que procurar entenderlo.

16 Comentarios

  1. Parece increíble, y sin embargo es real: la crisis está propiciando el abuso empresarial aunque no hay que descartar vque en esas situacioens extremas influya la psicología de la propia crisis sobre los trabajadores y ciudadanos en general. De todas formas 30 suicidios, como dice kla columna, son muchos suicidios en ese tiempo. Sería interesante que este vigía que es el anfitriónm siguiera el asunto y nos comentara el resultado cuando se conozca.

  2. Una historia extrarodinaria que sugiere muchas cosas alrededor de la vida laboral (Francia acaba de aceptar la jornada inacabable…) así como sobre los efectos que la crisis económica puede producir en la gente, más allá de la simple presión sobre sus economías. Ahí debe de estar pasando algo especial, porque hay que entender que es un caso aislado. ¿Será posible que el fenómeno pudiera extenderse a otros ámbitos de trabajo?

  3. A nadie se le desea ese final, pero con todo el famoseo que se ve en TV que pregonan que estan tiesos, que deben hasta que de callarse, o que se van a suicidar si entran en la carcel, y ninguno piensa en ello verdaderamente y luego gente trabajadora, que han sacado a sus empresas adelante con su esfuerzo, por una coyuntura economica eah al otro mundo no lo veo justo

  4. No olvidemos que en Ex-paña existe una ley del silencio no escrita por la que el número de suicidios consumados -de intentos reales, mucho más que llamadas de antención, ni te cuento- no aparece más que en estudios epidemiológicos de lo más secreto.

    Es serio, muy serio el asunto y no voy a pemitirme la menor frivolidad sobre él. No obstante, una petición a nuestro buen Anfi: El correcto uso de …’el consumo de ansiolíticos y antidepresivos en la segunda parte de la columna palia el lugar común obsoleto que ha utilizado más arriba …un tercero fuera descubierto inconsciente tras ingerir una fuerte dosis de barbitúricos… Estos últimos han desaparecido prácticamente de la farmacopea al uso, aunque haya aún neurólogos que puedan utilizarlos en según qué casos. Es cierto que Marilyn se puso/la pusieron hasta las orejas de ‘barbis’. Hoy sin embargo, sería más correcto el uso del término “psicofármacos”. (Vaz de Soto en su ‘Perros ahorcados’ expone un cóctel para irse solito al Jardín muy justo en el que no faltan los antihistamínicos). Vale.

  5. Un caso tremendo, difícil de compredner, pero que no cabe duda de que reclama atención de los expertos y del Gobierno. La crisis económica tiene debajo un amplio cimiento crítico: la crisis ética, la crisi moral, incluso la crisis estética. Pero vivida en trato directo puede empujarte por una venatna o poner en tu mano desesperada un billete de narcóticos para enviarte en vuelo directo al otro barrio. Confiemos en que no cunda el ejemplo y en que pronto se aclara que ha pasado en esa compañía, que poco tiene que ver –y eso lo destaca muy bien el articulista– con los suicidios famosos de Wall Street.

  6. Pone los pelos, de punto un día más, buen amigo. ¿Qué puede estar ocurriendo en una empresa, por arnde que sea, para que treinta personas se inmolen en tan poco tiempo? Interesante que se relacione con la crisis económina que, a su vez, no tendría nada de extrañlo que haya endurecido las condiciones de trabajo. ¿Y qué me dice de los accidentes laborales, no tienen ellos que ver tanto con las prisas en los periodos prósperos, como con los nervios en las etapas críticas?

  7. ¿Es posible que ocurran casos como el que cuenta jagm? ¿Y como se explica que el Gobierno haya esperado para intervenir, según se nos cuenta, a que lleguen a 30 los suicidios? Digo yo que lo mismo ocurre aquí con la Inspección de Trabajo y demás autoridades relacionadas con el accidente laboral, tema en el que estamos a la cabeza de Europa, pero sin negar que el caso que nos cuenta hoy la columna es casi para una novela veneciana de la León. No sabe cuanto me gustaría conocer el desenlace de esa “novela”, como un casinero ha apuntado antes que yo.

  8. Hay que estar con Yamayor cuando avisa de que los suicidios se ocultan siempre que se puede por el Poder, lo mismo que por los deudos del suicida. Y pienso que es probable que en la vida laboral se produzcan más de los que se conocen, no sólo por la dureza exigente del patrono llegado el caso, sino por ese “mobbing” que es mucho más frecuente de lo que parece. A saber por qué se hace el harakiri un hombre en un despacho o por qué se arroja por una ventana una ejecutiva desesperada. El tema me ha hecho pensar, y creo que puede dar mucho que hablar todavía.

  9. Por fin el señor director de France Telecom habló y avisó que no creyeran que no hacían nada, que él había estado trabajando en ello todas las vacaciones, que si no comunicaban era para evitar que cundiera más el pánico, pero que viendo esta moda (sic) de los suicidios había decidido hablar y proponer un moratorio de desplazamientos, cambios, y despidos hasta el fin de noviembre.
    Yo creo que si soy un empleado de France Telecom y si me toca la china voy y lo mato.Sinceramente, no soy mala , pero espero que alguien le dé una paliza a ese desalmao.
    Los sindicatos han pedido que el moratorio dure hasta despues de las fiestas navideñas.
    Besos a todos.

  10. Gracias por la ampliación de la terrible noticia, doña Marta. Hay que pensar que el suicidio no es la única reacción desesperada, sino que la natiraleza posee otros mecanismos para aplazar la muerte. Me explico: hay miles de enseñantes afectados de depresión, miles de mineros que padecen silicosis, otros miles de trabajadores que enferman sin saber por qu´´e a causa de las inhalaciones padecidas en su trabajo… Antes de llegar al suicidio la víctima aguanta cuanto puede. Eso es lo que hay que añadir a la imagen de los suicidas que se arrojan por la ventana o toman pastillas.

  11. En tiempos de crisis el abuso tiene las manos libres. La reacción del “responsable” de France Telecom, de que da cuenta doña Marhe Sicard, es un verdadero reconocimeinto de responsabilidad. ¿Por qué si no paraliza los sistemas de organización de esa empresa en la que se han suicidado treinta criaturas en un año maldito? No es el Gobierno solo, es la Justicia la que tiene que entrar a saco en esa tragedia, que no es mayor que los cientos y cientos de muertos que aquí nos dejan el andamio o la máquina. El poder no se pelea con el poder: se entiende. Hay que esperar que el precio de estos sacrificios sirva para forzarlo a asumir sus responsabilidades.

  12. No sabemos que hay de motivos personales en los suicidios. Es más fácil acusar al empresario que entrar a fondo en el problema. Creo que jagm ha escrito limpiamente lo que pensaba pero podía haber señalado que quien se tira por una ventana, incluso si lo hace exasperado por un mal momento laboral, pyede tenr motivos más profundos que nada tengan que ver con la empresa.

  13. Está bien, don Marcos, lo que usted quiera. Pero, ¿tantos a la vez, todos esos 30 suicidas de la misma empresa iban a serlo sin unn nexo con la misma? Piénselo usted también.

  14. Un asunto interesantísimo y más que curioso. Me ha gustado mucho la anotación de Clara sobre los daños laborales, sobre todo su alusicón a la depresiónm masiva que sufren los enseñantes, naturalmente por culpa de un sistema educativo que pareec que por fin empieza a reaccionar ewn defensa de esos trabajadores de alto riesgo, quién lo diría, que han llegado a ser los que se dedican a la docencia.

  15. Estoy con Marcos. El agobio laboral es para mi una causa más, quizás la desencadenante final de los suicidios que menciona. Siempre me asombra la cantidad de presión que un ejecutivo (o un trabajador cualquiera) puede aguantar a cambio de pasta. Disiento de las líneas finales del artículo de hoy: los que tienen que tomar nota son las personas y no el gobierno. ¿No han oido ustedes hablar del downshifting?

    Saludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.