El prodigioso movimiento cultural del siglo XVIII, la Ilustración, alcanzó a concebir la comunicación del saber entre los hombres como una “república de las letras”. Hoy día dicen los sociólogos que en el horizonte informático –en la Red mundial de Internet— lo que parece posible es lograr una “república del saber”, un espacio libre para la circulación del conocimiento, un puerto franco que proyectos como el que trae entre manos Google de formar una biblioteca universal al alcance de todos convierten ya casi en una realidad. La idea de que el producto del trabajo intelectual debe regirse como una propiedad mantiene un antiguo pulso con esa otra que reclama la demanialidad de la obra, es decir, una gestión de aquel producto que haga compatibles el derecho del autor con el interés superior de la colectividad. ¿Cabe reservar el saber geométrico, la imaginación filosófica, incluso el invento literario sustrayéndolos al beneficio común? El “copyright” que ya reclamara Lebrija, fue un invento británico que limitó esa regalía a 14 años renovables por una sola vez como también establecería la Constitución americana y tal como aún hoy día reclaman voces ilustradas como la del historiador Robert Darnton, frente a los 70 años tras la muerte del autor que propone la actual normativa europea, incluyendo la española. Es decir, que prácticamente toda la producción del siglo XX quedaría hoy fuera del alcance público, alejando irreparablemente quizá el sueño dieciochesco. Sólo la simpar aventura de Google (un gran negocio, por otra parte) podría eventualmente conseguir que aquella aspiración cobrase cuerpo en la postmodernidad. En España, ya lo verá, hasta puede que, al amparo de una ley absurda, se las avíen para impedirlo los chamarileros que viven de ese cuento.

No merece ni comentario el intento bucanero de la SGAE de cobrarle a los pueblos de Zalamea y Fuente Obejuna los derechos fósiles de Calderón y Lope por la representación vecinal de sus respectivas etopeyas. Sencillamente no tienen vergüenza o han perdido por completo el sentido de la realidad, hay que decir que confiados en una protección política que tiene claro signo partidista. ¡Ay, si levantara la cabeza el pobre Lope que debió mendigar al duque de Sesa las resmas del papel en que escribía y hasta el recado de escribir! Una elemental simpatía nos junta hoy con ese alcalde de Fuente Obejuna que se dice dispuesto desafiar el imperio injustísimo de una ley que constituye un formidable obstáculo a la democratización de la Cultura, y en consecuencia, a rebelarse contra una exacción ridícula que alguien desde más arriba debería tronchar de un plumazo. ¡Qué serán capaces de hacer con los pobres “manteros” si así tratan a la Historia! La SGAE está consiguiendo perpetrar su propia caricatura con rasgos inconcebibles. Pero la culpa no la tiene ella, evidentemente, sino quien desde arriba le consiente un régimen exactor que ha roto ya hasta con el más elemental sentido del derecho.

15 Comentarios

  1. (Ni se pueden imaginar la ‘mano blanda’ que, según la orientación del politiquillo de turno en ese día, pueden llegar a tener los munipas con los manteros. Todo depende, supongo, de la cuota de detenciones y/o requisas que se hayan alcanzado en la semana. O en el mes. O la conveniencia de no alterar ‘ese día’ la paz social. Se lo dice quien semanalmente acude a un mercadillo concreto, donde una pequeña mafia de manteros -tengo bien identificado al capo- venden los estrenos de la semana anterior).

    Apunto una pequeña coda a lo dicho por el Anfi: es destacable la labor de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, que pone al alcance de quien lo desee un tesauro, donde ciertamente abunda más la paja que el grano, pero donde se pueden leer -¡y oir! para los que andamos regular de los faros- piezas importantes de la literatura en español.

    Lo de la SGAE me suena casi tanto a mafia como la de los manteros.

  2. Mi total ignorancia de lo que son los manteros me hace incomprensible parte del artículo.
    Lo de cobrar “derechos de autor” a Fuente Ovejuna y a Zalamea parece de tebeo o de republica bananera. Un disparate vamos.
    Suprimir los derechos de autor me parece bien. Lo que pasa es que en cuanto pasan al dominio público, las editoriales imprimen y se forran a costa de unos pobres que como bien sabe y dice don José António , a penas fueron pagados por su esfuerzo y su trabajo. Alargar el copyright permite protejer algo a las familias. Eso sin contar con los remakes, copias, literales o no, transposiciones, actualizaciones que muchos listos hacen de creaciones pasadas a veces silenciando el “original”.
    Besos a todos.

  3. ¡Válame Dios con la SGAE circunfleja! Lo impoortante de esta columna es que pone el dedo en la llaga: la culpa no es de la SGAE sino de quien la deja por razones partidistas. ¿Cómo el ministerio que lleva Cultura no tiene nada que decir por que un piernas ande cobrando por ahí los “derechos” de Calderón o de Lope? Hay que entender que el siglo XXI yy su Internet vcan a vambialro todo, pero el reconocimien ot de la propiedad del autor no puede ser una patente de corso para una gran empresa, la SGAE, que hasta se permite inversiones millonarias.

  4. Un asunto verdaderamente gracioso si no fuera por que resulta dramático que ocurra en un país teóricamente avanzado. Hay que añadir el caso de Olmedo, que ha saltado luego a la noticia, como demostración de que esa máquina tragaperras (gran definición, don ja) q

  5. (perdón)
    …que es la SGAE sólo se explica en sus abusos por la permisividad o protección del propio Gobierno.

  6. Pues a mí me produce risa más que nada, aparte de reconocer que esos sacaperras lo hacen a la sombra del Poder que los protege. Cobrar por representar obras de Lope, ¿ustedes se imaginan? Si en Inglaterra se le pocurre a alguien lo mismo respecto a Shakespeare se levanta en armas la nación. Este “corral de cabras” (expresión frecuente de jagm) es único, no cabe dudarlo. Ya lo único que falta es que la SGAE trate de cobrar los derechos de las Tablas de la Ley, pero puede que todo se acabe andando.

  7. No entiendo por qué quien hace una mesa es su dueño y quien escribe una oda tendría que cederal al colectivo. Los derechos de autor son una cosa lógica que como no suele recordarse pero no se le escapa a jagm, ya reclamara el sabio Nebrija (que él sactizamente escribe Lebrija, con la ele del topónimo) y son una conquista del desarrollo de los derechos del hombre y del ciudadano. Otra cosa es que se trate de cobrar los derechos de una obra de Calderón o de Lope a estas altura. Y si se alega que se trata de un “arreglo”, peor me lo ponen porque consta que los “arregladores” habíanm cedido sus “derechos” a los pueblos respectivos. Todo esto es inconcebible. Vasi una serpiente de verano si no fuera porque es una triste realidad.

  8. ¿Donde está la alta aldaba de ese señor que dirige la SGAE? ¿Todo se explica por el apoyo del “sindicato de la ceja” a ZP? No parece cierto, puesto que antes también ocurría. Insisto, ¿quién apoya y por qué a este cantante de otra era? Si alguien lo sabe, le agradecería que nos lo comunicara.

  9. Mi bienamada doña Marta, los manteros son jóvenes negros en su mayoría, que extienden una tela, manta, en la que exponen para su venta, copias pirateadas e ilegales de estrenos recientes de películas en dvd o discos compactos con música.

    Un par de puntualizaciones: El Anfi -y no por error- escribe por dos veces Fuente Obejuna, con be, ya que el nombre primitivo era Fuente Abejuna, por la abundancia de estos insectos. Si me permite la pedantería, su nombre latino era Fons Mellaria.

    En cuanto a mi sexo, un servidor es el hermano mellizo y varón de una vieja algo chiflada que frecuentaba este casino con unos nombres raritos. Un beso.

  10. A veces se me escapa el concepto de derechos de autor y de la propiedad intelectual. Lo saco a otro contexto: el arquitecto que diseña los pormenores constructivos de un hotel (orientación, luz, ventanas, calefacción, saneamiento, distribución de estancias, etc) ¿debería cobrar un porcentaje de todos los clientes que se alojen en los años siguientes? ¿Acaso los clientes no se benefician de las bonitas puestas de sol desde la terraza, del agradable aislamiento acústico y térmico conseguido gracias al esfuerzo intelectual -y de creación- del arquitecto?

    Entiendo que el profesional (que diseña casas, arregla coches, fabrica mesas) pone precio a su trabajo, cobra por ello y santas pascuas. Igualmente acepto que el genio creador debe tener su premio y su protección frente al plagio y demás. Pero vivir de las rentas de esfuerzos pasados me parece una tomadura de pelo, teniendo en cuenta que el resto de trabajadores deben seguir, día a día, arreglando máquinas, inventando anuncios, curando enfermos o investigando el cáncer, so pena de perder el sustento.

    Creo razonable que el autor que quiera cobrar por sus obras lo haga volviendo a poner a la venta sus discos (y cobrando un porcentaje) o subiéndose a un escenario y ofreciendo algo a cambio. O creando otra canción nueva.
    —————-
    Para NN: las lindezas con las me obsequió usted ayer hacen que me recuerde usted a la vieja del puente: cuando nadie se mete con ella, ella se mete con la gente. ¿Qué le puedo decir que no le hayan repetido ya una y mil veces?

  11. Gracias mil y una vez por la aclaracion, doña Epi. No se preocupe que le sigo la pista sin ningún problema: tiene usted una pluma graciosísima y perfectamente identificable.
    Un beso especial.

  12. Estos pueblos serán los primeros pero no los últimos en verse azotados por la SGAE si la justicia no toma cartas en el asunto y pone una rápida solución.

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