Se pelean como niños nuestros bienpagados políticos reclamando el mérito de la comprometida rebaja del impuesto de sucesiones que los herederos andaluces siguen pagando cuando en casi toda España esa gabela pasó ya a la historia. Son como niños y van a lo suyo porque, en el fondo, les dan tres pitos del interés general y del ciudadano cuando su apoyo no es imprescindible. Desapecerá ese agravio, pues, pero ahora viene la disputa por el mérito, como si lo suyo no hubiera sido liberar al contribuyente de entrada de esta doble imposición, como hizo ya en la práctica la totalidad de las autonomías. Nos van a aliviar el gasto para garantizarse ellos la nómina, incapaces de entender la dedicacion política cómo un servicio público. Los que ya pagaron injustamente se sentirán, con razón, burlados por sus representantes.

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