Termina hoy, al fin, el largo plenario del “caso ERE”, el mayor descalabro sufrido por la imagen de Andalucía. Y se cierra bajo la inquietante sombra de parcialidad en la instrucción que proyecta la propia Fiscalía Anticorrupción cuando apunta y dispara contra el criterio de la juez instructora por amparar a ciertos acusados, a su juicio, nada menos que con “un salvoconducto procesal”. Una duda más –y esperemos que sea la última— en esta historia interminable que, durante tanto tiempo, nos ha expuesto en la picota ante España entera. Queda visto para sentencia, en cualquier caso, el lamentable pleito que tanto ha contribuido a la implosión del “régimen”.

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