El PSOE ha roto formalmente con el PAL (Partido de Almería) tras descubrirse el pastel del gran saqueo que venía perpetrando su socio en El Ejido, pero en la práctica, sigue donde estaba, es decir, en la “sociedad”, en la connivencia con los encarcelados, en el cambalache con un partido al que los jueces han debido desmantelar por su presunta corrupción masiva. Y esa es la ‘prueba del 9’, no las palabras vacías. Tal es ya la conciencia de impunidad, tal la “normalización” del ‘mangazo’, que un partido de gobierno como el PSOE –abrumado hoy por su debacle de Cataluña pero con “casos” andaluces para dar y tirar—cree que puede seguir manteniendo el chiringuito mientras sus socios están en prisión. No se espere una regeneración de los propios políticos. O viene de fuera, o seguiremos como estamos.

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