El jueves rompió ya formalmente la tensión implícita en el pacto de Gobierno PSOE-IU que mantiene a Griñán con Valderas a su vera. La propuesta del PP de condenar los asaltos y ocupaciones de la banda itinerante de Gordillo salió adelante en el Parlamento con los votos del PSOE dejando a IU reducida a su auténtica dimensión, una decisión imprescindible porque la tácita complicidad de Griñán con esos invasores y okupas no tenía ya un pase. Los que jamás hubieran pactado con Anguita van a comprobar que hacerlo con Valderas es lo verdaderamente incómodo. Se abre paso cada vez más la hipótesis de una legislatura breve y aumenta la certidumbre que la demagogia es siempre mala compañera.

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