Una noticia fenomenal ha venido, una vez más esta temporada, a aliviar al Gobierno frente a la previsible carga mediática que pudiera haberse derivado del tragicómico debate del Estatuto andaluz en el Congreso y del brete ante el que el Consejo Superior del Poder Judicial sitúa a los enterradores del 11-M al descalificar al juez instructor de manera tan abrupta. Me refiero, naturalmente, al enredo del ciclismo, a la ardua investigación policial y, en fin, a las sonadas detenciones de personajes conocidos presuntamente implicados en el dopaje de los ciclistas, un caso notabilísimo porque descubre algo muy raro: que mientras carecemos de fuerzas de seguridad para hacer frente a la horda delincuente que arrasa las viviendas, para controlar a las mafias de inmigrantes o mantener a raya a los bandas delincuentes juveniles, resulta que las tenemos de sobra para vigilar a una panda de sujetos que al parecer se dedican a perjudicar –hay que suponer que con consentimiento de los perjudicados—a sus pupilos para conseguir resultados óptimos a base de suministrarles determinadas drogas. A lo mejor ni saben que eso de doparse el atleta ya era practicado en las Olimpiadas clásicas sin que ni Píndaro ni nadie se cuidara de aquellos filtros y bebedizos que los antiguos gastaban en el lugar de nuestros actuales esteroides y anabolizantes. Al secretario de Estado para el Deporte le he escuchado en la radio nocturna revelar con qué ímpetu se ha implicado el Gobierno en la persecución de esa lacra y, francamente, me ha dado que pensar el peregrino criterio con que del Poder establece sus prioridades en este abrumador momento que vivimos. Hubo un tiempo feliz en que Bahamontes se paraba en las bajadas a tomarse un helado tras coronar a pelo en los una cumbre alpina, pero aquello ya pasó. Hoy debemos distraer nuestras policías para espiar cómo se manipula la sangre del ciclista hasta conseguir que el hematocrito se dispare como un obús.

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Bien, allá cada cual, que rabadanes tiene la majada que sabrán lo que más conviene al rebaño. Pero me gustaría que alguien explique por qué una policía tan insuficiente se dedica a vigilar las trampas del ciclismo mientras el consumo de droga va en España como un cañón según acaba de advertir, con acento ciertamente asustado, el mismísimo Observatorio Europeo de las Drogas. No digo yo que no merezca atención el dopaje y sus consecuencias, pero a ver quién explica que semejante despliegue de medios se produzca justo cuando se da a conocer el descomunal crecimiento del consumo de coca entre nuestros jóvenes o cuando acabamos de enterarnos de que tres de cada cuatro urgencias psiquiátricas registradas en nuestro país se deben al abuso de drogas o que cuatro de cada cinco drogotas tragan “éxtasis” o esnifan “nieve” tras beber alcohol en abundancia. Ya, ya, no hace falta que me digan que publicitariamente es mucho más rentable un golpe como el asestado al ciclismo que el que pudiera (y debiera) asestársele al siniestros mercado del narco. Pero a uno, no quiero engañarles, le preocupa infinitamente más la presencia habitual de ‘camellos’ en la puerta o en el patio de la escuela, que los manejos de un médico tramposo que pretende potenciar a sus atletas suministrándoles sustancias vedadas por una ley que el tiempo dirá si vence o se da por vencida en esta pelea. Aunque entiendo a la perfección que no es lo mismo para un Gobierno anotar en su haber un sartenazo del que se hablará hasta la saciedad en la corrala mediática, que apuntarse la oscura e incómoda victoria que reclama hace tiempo la salud de las generaciones nuevas. Aparte de que, a ver, ¿qué es peor, un anabolizante de farmacia o un ese pastillazo que cuatro canallas preparan sin control en el infiernillo de la cocina para ‘pasárselo’ al coleguita? Ahí dejo la pregunta para que cada cual la conteste por su cuenta y riesgo. Sobre todo si tiene hijos en edad de (des)merecer.

12 Comentarios

  1. ¿Ya no se acuerdan de aquellas chicarronas del este, el llamado Telón, que en las especialidades más duras les daban sopas con honda al resto del mundo olímpico? Esto no fue ayer ni antier. Luego sabíamos que las mozas morían jóvenes por dolencias derivadas de la tanta mierda como les habían metido en vena muchas horas antes de subir al podio.

    Vamos a ver. Hace poquísimo servidora -Epimorcilla, por lo que me repito- hablando del jurbo, decía que hoy la cosa va de pasta, de dinero, de manteca, de money, de jayares. Todo lo demás es el celofán que cubre el apestoso dólar que mueve montañas. De cieno, de estiércol, que es lo que comen y le meten a los maniquíes que van por ahí luciendo logos, marcas, dibujitos y chapas por todo el cuerpo.

    Dice el Anfi que ya en tiempos de Píndaro la desnuda muchachada se metía cosas. Pues claro. Desde raspadura de cuerno de macho cabrío a comerse aun palpitante el corazón de algún bicho. Antes, cuando Pericles, eran ocheinta y dos los que aprticipaban y hoy son ciento y la madre.

    ¿O es que sólo las grandes marcas se publicitan en los estadios? Me temo que los artistas de la retorta y el almabique también sacan sus novedades en los alrededores de las pantallas gigantes para que los molondros de hoy sientan el picotazo de la nueva pastilla o salten un interminable triple en alas de una botellita que les hace sentirse estrella fugaz.

    ¿Que luego pillan a un galeno metiéndole chutes al héore pedaleador? No pasa nada. Ya tendrá un padrino que le suelte el cheque mensual durante el tiempo que esté suspendido de empleo y sueldo oficial. Así está montado el tingaldo. Pero hace bien JA en ponernos ante los ojos la miseria que se esconde tras los alegres colores de la farsa.

  2. Significativo silencio, que no comparto, porque el razonamiento que propone jagm es muy interesante: hay policía para esto y no para lo otro, que es, obviamente, mucho más grave. Por cierto, ¿han visto lo de la escuela andaluza que quitarña los crucifijos a petición del Defensor del Pueblo, cura él mismo). ¡Dios, qué integridad! No me gustan estos ejercicios, pero no puedo evitar relacionar el hecho, ocurrido en Jaén, el feudo de Zarrías, con la presunta adscripción masónica de a que ayer mismo se hablaba aquí. Verán, no saco el fantasma, pero sí que creo que estamos viviendo una incalificable y gratuita vuelta a las andadas, que no tiene nombre , y que si es cierto eso de la masonería de algunos líderes tan relevantes, quizá pueda verse a la vieja luz de los odios que creíamos ingenuamente superados.

  3. En realidad a lo que ja se refiere es a esa estrategia estudiada de dedicar efectivos policiales a fenímenos menores abandonando los mayores. Eso tiene, seguro, una explicación, por la que se pregunta él. Pero veo que hoy no ha ánimos en la parroquia para opinar. Aquí en Paris ha hecho un dia recalmón, canalla. Me imagino por ahí abajo.

  4. Servidor se declara partidario de la legalización de todas las drogas.

    Cuando mi mujer y yo teníamos hijos en edad escolar defendíamos su derecho a drogarse, no porque quisiéramos hijos drogadictos, sino porque conocemos el atractivo de la prohibición.

    Sepan que cuando Inglaterra impuso a China por la fuerza el tráfico de opio exigió a su vez la prohibición del consumo porque la clandestinidad es el mejor marketing y además evita el control de calidad.

    También está claro que si se legalizaran TODAS las drogas desaparecería más de la mitad de la delincuencia que alimenta nuestras cárceles y las de todo el mundo.

    También entiendo que los deportes deben tener reglamentos deportivos pero no penales.

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