No le han dado tiempo a Chaves y su partido ni a terminar su dudoso discurso sobre el transfuguismo. Ahí tienen al alcalde de Estepona –esa calamidad cada día más parecida, por tantos conceptos, a la vieja Marbella—poniéndole la alfombra roja a la nueva tránsfuga del PSOE que se ha buscado la vida incorporándose a ese gobiernillo municipal a seis bandas, que más le valía al Gobierno disolver antes de que sea tarde como lo fue en Marbella. No todos estos lodos proceden de los polvos de Gil, evidentemente. Aquí el más tonto hace un reloj y con un Ayuntamiento en las manos, a la vista está lo que puede hacerse.

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