El candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno de la nación, Alfredo Rubalcaba, no ha medido (o sí, quién sabe) sus palabras a la hora de pronunciarse en el debate sobre las Diputaciones Provinciales, ese vestigio del caciquismo viejo utilizado por el neocaciquismo en todas y cada una de sus versiones. Rubalcaba ha resumido en una sola palabra su opinión diciendo, simplemente, que esas Diputaciones –que él ha calificado como “esa cuarta Administración”– “sobran”. Pero lo ha dicho ahora, cuando su partido las ha perdido, no mientras su partido las gobernó y arruinó en los términos que ayer daba a conocer este diario, de la misma manera que el PP que despotricaba de ellas cuando no las controlaba, defiende ahora su función. Lo que quiere decir que la ruina continuará, beneficiando circunstancialmente a unos y a otros, pero siempre a costa de todos. Rubalcaba ha tundido a los suyos pero ha puesto en un dilema a los rivales.

2 Comentarios

  1. El Mundo publkicó antesdeayer el mapa de sus deudas. Hay Diputaciones como las vascas, la valenciana Sevilla o Huelva que deben hasta la camiseta. ¿En qué puede arruinarse la última citada si no es en amontonar a los suyos en las nóminas?

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