No han sido una ni dos las ocasiones en que el PSOE-A ha precisado ayuda pasa seguir adelante en el Parlamento. La más memorable fue aquella en que Chaves pactó con el PA, en plan compartimentos estancos, pero la más extravagante no deja de ser la que desperdició de pactar con la IU de Anguita y Rejón para permitir la alianza de comunistas y conservadores. Esto de ahora, sin embargo, con la tripulación amarrada por el talle al palo mayor y la prima de riesgo echando abajo el palo de mesana, es cosa distinta, no sólo porque, previsiblemente, las “pinzas” son artilugios de emergencia que no están hechos para durar, sino porque los niveles han bajado no poco desde entonces, que ya es bajar. Hay países europeos en que partidos minoritarios, sobre todo “liberales”, han llegado a gobernar como árbitros en un derby, como los hay en que han hecho falta hasta siete formaciones políticas para enderezar un Parlamento, y lo raro en nuestro caso es que la norma que rige para la nación –es decir, que gobierne el partido más votado—no valga para la comunidad, de modo que las “pinzas” son como un salvavidas de la democracia aunque, en realidad, la vida que salven sea la de los partidarios. Ni a González ni a Zapatero, se les pasó nunca por el magín cogobernar con IU como se la ocurrido a Griñán, lo que da una idea del grado de desesperación en que se halla este Presidente por accidente que en dos ocasiones ha visto como le caía en la mano, bien madura, la breva extraelectoral. Las “pinzas” no son malas ni buenas, pero, ojo, si se dice eso hay que decirlo siempre y no sólo cuando nos convenga, por la sencilla razón de que tan legítimas son para los minoritarios que las traman como inasumibles para los ganadores que se ven relegados por la aritmética. Es más, ya puestos, creo que tendría que haber también un álgebra electoral y acaso una trigonometría para asegurarnos la gobernabilidad.

Cuando la “pinza” PP-IU hubo que hacer encajes de bolillos para darle a Chaves la facultad de disolver la cámara y hacer borrón y cuenta nueva, cosa siempre menos alarmante que ver a al propio Presidente vapuleado en una comisión que, como ocurría a la sazón, investigaba mangazos bancarios de él mismo. Ahora no se tratará de eso, pues ya verán como IU rebajará sus rigores y se conformará con una investigación paliativa en el caso de los ERE y las prejubilaciones falsas, pero creo inevitable que, a pesar del chollo, IU aguante mucho tiempo sin plantearle a Griñán memeces georgianas como lo del banco de tierra o tardofranquistas como una banca pública. Aquí en la “aldea” rebelde nos vamos a enterar de verdad lo que nos cuesta mantener a Obelix.

6 Comentarios

  1. … sobre todo porque la fuerza de Obélix venía de la poción mágica del dinero a espuertas. Y en el momento que éste escasea, la “ideología” se tambalea.

  2. No le quepan dudas, don Rafa, así es. Pero tiene interés el resto de la columna, donde si rioniza una vez más, aunque amargamente acaso, sobre la situación en que se encuentra el país del autor.

  3. Tengo la impresión de que hay un error en el título y que el que puso el autor debió ser “Sobre las pinzas”, pero aparte de eso hay mucha predicción razonable en la columna y una censura casi inaudible contra un sistema de libertades que es como es.

  4. Usted dijo que “IU era una marca blanca del PSOE”, y así ha sido. Por cierto que el alcalde Gordillo le ha copiado y repetido la expresión. En fin ya nos han engañado y ahí están. Ahora veremos el resultado.

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