No es alarmismo reconocer la realidad, pero ocultarla implica engañar al pueblo. No lo es, por ejemplo, decir que el paro en Andalucía va por el 17 pro ciento pero que los cálculos más solventes prevén que en el 2010 alcance el 22 por ciento, una cifra insostenible. ¿Y qué ofrecen el Gobierno y la Junta frente esa catástrofe anunciada? Pues limosneo, aguinaldos y chapuzas municipales, aparte de la consabida promesa de “ventanilla única” para liberar a los productores de la tiranía burocrática. 30 años de hegemonía sociata han servido para evidenciar que un “régimen” exhausto no da para más aunque, lamentablemente, puede dar todavía para menos. Hace falta un pacto sin reservas sobre el empleo. Sólo la cerrilidad partidista puede negar esta evidencia.

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