El disparate que culminó en el botellazo a Juande Ramos ha servido para probar, una vez más, la falta absoluta de liderato en nuestra región. ¿Cómo es posible que todo un Presidente de la autonomía –y media Junta, de paso– se rebaje a perder el tiempo mediando entre dos enredas futboleros sin conseguir siquiera calmarlos? ¿Se imaginan ustedes qué hubiera ocurrido si en Barcelona el ‘Honorable’ llama a capítulo a los directivos de los clubs rivales y les lee la cartilla? Pues aquí le han hecho el mismo caso que le hicieron los ciudadanos el 18-F, o sea, ninguno. Las muchas carencias de nuestra comunidad confluyen en esa falta relativa de liderazgo de la propia autonomía y en la falta absoluta de prestigio en el plano personal. Y si eso ocurre frente a dos personajes inflados del mundo del balón imaginen lo que ocurrirá cuando tengan que vérselas con una multinacional o con un Gobierno displicente. Aquí sobra “régimen” y faltan líderes, sobra arrogancia y falta pero político. Ese botellazo sugiere muchas cosas. Entre ellas, que estamos donde estamos porque desde siempre navegamos sin piloto. 

1 Comentario

  1. Es lo que pasa , más o menos en todo occidente , porque si saliese un líder verdadero primero les haría sombra a estos mediocres, y segundo igual se transformaba en algo que tampoco queremos.
    No es fácil el ejercicio de la democracia.

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