No hay excusa posible para el PSOE de Chaves en el “caso Estepona”. Que se haya seguido operando como se operaba en Marbella resulta tan intolerable que el solo intento de mostrarse al margen del disparate resulta ofensivo para el sentido común. Chaves dice ahora –como dijo cuando el “caso Malaya” marbellí—que la Junta de Andalucía llevaba años denunciando irregularidades en Estepona. Vale, pero entonces ¿por qué no adoptó ninguna medida política? ¿Y cómo dejó renovar como alcalde a Barrientos en las recientes elecciones municipales? Todo indica que Barrientos tenía fuerza suficiente como para conseguir su impunidad o, lo que es lo mismo, que Chaves debía tener ante sí algo que le impedía enfrentarse a ese alcalde que dice haber denunciado tantas veces. La corrupción urbanística, a pequeña escala, no hay quien la evite: a gran escala es imposible sin algún tipo de connivencia del Poder.

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