Poco ha durado el armisticio alcanzado por los peperos en Andalucía. En menos que canta un gallo, los madriditas han vuelto a levantar el puño dispuestos a romper lo que haga falta en el partido con tal de controlar a los locales, y han comenzado por defenestrar al portavoz del partido en el Ayuntamiento (clave) de Sevilla. ¡Al suelo, que vienen los nuestros! puede protestar con razón el defenestrado desde en una foto sepia de Robert Capa. Tal como ocurre en las Izquierdas andaluzas, en el planeta conservata parecen irreprimibles unas ambiciones que, desde Madrid, se toleran cuando no se promueven. Desde luego, si esta comedia negra no acaba provocando una abstención galopante será un milagro, pero lo que es seguro es que nuestra vida pública se mueve animada por intereses exclusivamente privados.

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