“Plan de Respuesta Razonable”, llamaba la consejería de Justicia al que improvisó hace mes y medio para descongestionar, al menos en el exceso, los Juzgados con mayor número de asuntos pendientes. Ni siquiera ha sido capaz la Junta, en consecuencia, de organizar unos equipos de auxilio o refuerzo que la consejera dijo que iba a destinar allí donde más falta hicieran, es decir, a las oficinas judiciales más atascadas. Ni eso. Mes y medio después, la incapacidad mayúscula se refugia en excusas burocráticas que hasta los sindicatos han denunciado sin reservas. Es de temer que reforma de la Justicia no estribe en medidas tan simples, se cumplan o no. Los jueces y los fiscales vienen diciéndolo desde hace mucho tiempo.

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