Si el presidente Moreno se apareció ayer en Madrid, en plena ciclogénesis explosiva, los demás líderes autonómicos, salvo el socio en la Junta, mantuvieron su displicente silencio frente a la grave situación nacional. En boca cerrada no entran moscas, dice el adagio antiguo, aunque la acumulación de problemas en nuestro futuro inmediato acabará forzando a retratarse a todos y cada uno más temprano que tarde. Una crisis española tiene que implicar sin remedio a Andalucía y frente a esa exigencia de la lógica política habrán de terminar doblegándose todas las ínfulas partidistas. Por lo demás, no se entiende el silencio suicida de un PSOE regional en el que ya se han pronunciado con inteligencia y rotundidad el propio González y Guerra. Y ojo, porque la implosión de ese partido clave –que supondría una falla insalvable en nuestro sistema de libertades– no fortalecerá a sus adversarios políticos sino que dejaría a este último indefenso frente a los flamantes radicalismos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.