Una profesora de la que luego, curiosamente, nada ha vuelto a saberse, animó recientemente a sus escolares a practicar sin complejos tocamientos mutuos, incluidos los homosexuales. Ahora, al filo de la campaña, la Generalitat catalana ha distribuido una “guía” destinada a iniciar a los niños de diez añitos en la práctica jocunda de la masturbación que es, por lo que se ve, un objetivo docente de primer orden. Son incidentes de una guerra antigua, que viene relativamente de lejos, planteada por cierta izquierda, a mi modo de ver, no por simple experimentalismo sino como pieza de una estrategia que ha encontrado una veta inagotable en el recurso a caracterizar a la derechas, a todas las derechas imaginables, como una fuerza fatalmente retrógrada frente al humanismo pajillero de estos revolucionarios de cintura para abajo. Más claro: no se trata, creo yo, de eliminar viejos tabúes ni de saltárselos a la torera (en ninguna cultura, que yo sepa, se inicia ‘pedagógicamente’ a la infancia en la masturbación), tampoco de liberar al hombre subyugado por una tradición moral que, ciertamente, ha mantenido y mantiene, en algunos ámbitos, un moralismo ridículo y frustrante, sino de apropiarse de la libertad sexual y hacer de ella una bandera de modo y manera que el adversario político–identificado con esa ‘reacción’ moral– aparezca como un simple represor. Lo cual no deja de ser curioso si se considera que, junto al libertarismo, los movimientos de izquierdas han sido, por tradición, de los más rigoristas con lo que pudiéramos llamar ‘desviaciones’ de la conducta sexual, pues hasta el partido del “amor libre” debió ceder al peso de esa tradición. Cuando Aranguren tituló su estudio sobre la acracia hispana “El anarquismo es una moral”, sabía bien lo que decía. Por lo demás, es ya un tópico recordar la ferocidad implacable del sovietismo con los “desviados” así como el bien ganado halo de severa probidad de los clásicos de la izquierda histórica. Estas no son ocurrencias sino estrategias. Y han sido tan hábilmente proyectadas, antes de deslizarse hasta el absurdo, que la derecha no se ha enterado siquiera. En fin, no vamos a discutir por un quítame allá esas pajas.
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No habrá que decir siquiera que hechos como esa intolerable estupidez interesan menos como prueba del aventurerismo de ciertas izquierdas cautivas de la inmoralidad radical, que como demostración de la vaciedad irremediable, al parecer, de una actitud política que ha perdido, puede que definitivamente, el norte. Nada tiene que ver una Izquierda caracterizada por su concepción alternativa del mundo y de la vida, con los membrillos que han creído posible que un video como el que se ha visto forzado a retirar IU podía sobrevivir a su propia inania. No se es de izquierda porque se autoproclame uno rojo (eso es gratis) o porque los partidarios de aliar nuestra civilización con las que practican la teocracia llamen ayatollahs a los obispos españoles, sino porque se defienda racionalmente la necesidad de una mudanza que mejore o supere la sociedad desigual. Quienes hayan visto el debate entre Solbes y Pizarro comprenderán –si es que todavía hiciera falta– que entre ellos hay ‘rivalidad’ pero no ‘diferencia’: ambos defienden un mismo modelo al que tratan de cambiarle las etiquetas, ninguno de los dos resucitaría ya, no digo a Marx, sino a lord Keynes. Tras renunciar a cambiar la economía, que era de lo que se trataba, esta izquierda (porque hay otras) se ha especializado en sexo, y ha clausurado sus cuevas clandestinas de la periferia indigente para establecerse en los barrios acomodados de las otras marginalidades. Y todo para terminar en el aula precipitando a la santa infancia en el secreto a voces de su ‘naturaleza’. Ni cálculo ni ortografía: pajas. Si va a resultar que la “educación para la ciudadanía” empieza por la bragueta, no quiero ni imaginar dónde puede acabar estampando a nuestros sucesores.

27 Comentarios

  1. 10:32
    Todo sea por la campaña. Ahora están captando el voto de los niños de diez años. ¿Maquiavélicos o estúpidos?

  2. Estos, fabio, ay dolor,
    ignorantes mentecatos,
    es que ignoran el recato
    y no sabén qué es pudor.

    A un tierno diezañero,
    aún imberbe en sus ingles
    le quieren mostrar la pringue
    que alberganen su mollero.

    No respetan la inocencia,
    ni el encanto y el candor
    del infante explorador,
    ayuno aún de experiencia.

    Pervierten a las pibitas
    que visten aún de rosa,
    de conciencia primorosa
    ternuras infinitas.

    Es que tienen poco seso,
    una neurona perdida.
    Ellas son unas salidas
    y los maromos, obsesos.

    No se comen un pestiño
    desde el año de los tiros
    pero quieren que en suspiros
    pasen el día los niños.

    Les recomiendo a estos zotes
    que no enreden en la escuela,
    pero si ello les consuela
    que se hagan un …transplante.

  3. Merecen todo el desprecio esos desgradiados. Lo que no son es ingenuos. Don ja explica con brillantez qué es lo que persiguen y, en consecuencia, por qué los dejan las autoridades en las autonomías donde quien manda es el PSOE o sus socios. Es muy importante no caer en la trampa de atribuir tan miserable pedagogía mñas que a su auténtica causa política.

  4. No hace ni una semana que se quejaba este señor de lasmentiras católicas y la presión religiosa sobre los niños de su infancia, con tantas mentiras y tantas amenazas. Hoy parece lo contrario, un señor encantado con la represión, En qué quedamos?

  5. Partisidts debe decir, páter, no política. En cuanto a Sociata, reconocido piojo, ni el menor caso.
    De acuerdo con la tesis: cierta izquierda sze apropia del sexo para ut¡ilizarlo en su propaganda contra una derecha a la que identifica con el catolicismo, y a la que considera represora. Fíjense: Sociata acaba de usar la palabra, «represora», a la primera de cambio.

  6. Comprendemos que cueste a los de fuera creer estas anécdotas (por llamarles así), pero son reales. La tesis de la columna es magnífica y brillante, es verdad, tanto como su aclaración de que ese «cierta izquierda» que protagoniza esos cuentos no es la Izquierda legítima.

  7. No hay qye extrañarse deque en la escuela se refleje un «talante» por el que el Gobierno parece fascinado desde que, en competición con el bobo de Llamazares, dedica su tiempo precioso a «conquistar parcelas de libertad» vedades por el sentido común desde la noche de los tiempos. Si casan a dos soldaditod ya me dirán por quéextrañarse de que introduzcan en la enseñanza infantil la sexomanía.

  8. Ya Alberti hacía un canto a las «elementales pajas juveniles» en La Arboleda perdida, para espanto delectores de los años 50-60. Lo que no se había osado era «iniciar» a los niños en una práctiva que desde que el mundo es mundo suelen descurbrir solitos o acompañados, pero nunca por el profesor. Esta gentuza está loca, lo mejor es dejarlo ahí.

  9. Apenas se distingue la delgada línea roja que separa la docencia libre de la imbecilidad de los maestrillos. Pero dice bien: si el PSOE supiera que pierde votos por este tipo de orientación sexual ponía cinturones castos a cada niño y a cada niña.

  10. No lo creería si no me lo dijera alqguioen como jagm. Me escandalizo de pocas cosas pero no soy capaz de imaginarme esas escenas asquerosas sin que se me rebele el justiciero interior bramando contra esta gentuza interesada. Este es un asunto político incluyendo el caso de los docentes imbéciles que fueran incapaces de comprender que si los deja la inspección es porque le interesa al partido en el poder.

  11. Socialista convencido, crítico aunque disciplinado, tengo que darle la razón a una persdona a quien siempre he considerado, a pesar de sus críticas tan fuertes, como un «socialista honrado». Sólo quiero hoy mostrar mi acuerdo con la hipótesis (que ustedes llaman tesis) del artículo y, ya de camino, mi desolación por la degradación a que ha llegado «cierta izquierda».

  12. Mi respeto por la atención que dedica a la docencia. Hoy me limito a decir que estos epidosios inauditos son la consecuencia, efectivamente, de un proyecto educativo que tiene al menor esfuerzo y a la adulación constante del educando. La mayoría de los docenmtes nada tenemos que ver con estas barbaridades. Y creemos que son ustedes, los padres, quienes deben oponerse a abusos como los descritos hoy en La Cruz del Sur, apelando a la presión social o política y recurriendo incluo a los tribunales.

  13. Estas idioteces no se conciben siquiera en el resto de la Europa que cuenta. Y es cierto que ´descienden en línea directa de la LOGSE y sus manipuladores, esos filósofos baratos que quisieron hacer de la enseñanza un juego con elm resultado que todos conocemos ahora.

  14. Felicidades por la protesta, puesto que considero una protesta lo que acabo de leer. Esta gentuza se apropia del sexo como se apropia de todo lo que cree instrumentalizable en su afán de profundizar su control de la sociedad.

  15. ¿Nadie ha pensado en denunciar ante la Administración correspondiente y, en su caso, ante la Justicia ordinaria actuaciones como las que cuenta jagm? Me temo que de muchos de los abusos que sufrimos en la sociedad actual somos culpables los mismos que los padecemos. ¿Tiene alguna acción un padre a cuyo hijo lo enseña a masturbarse un adulto? En mi criterio, no cabe la menor duda, porque esa actuación no queda lejos de la corrupción de menores.

  16. 19:51
    Cuando leo las memeces que publica ese que se dice Sociata echo de menos a don Marco Trebonio, que nos hacía disfrutar con su críticas y discrepancias.

    Dígame, don Sociata, ¿Su jefe lee las agudezas con que Vd. nos obsequia?

  17. Su jefe, señor don Griyo, (me refiero al de Sociata), las dice mucho más gordas si cabe. En un país en el que suceden coasscomo las que critica esta digna columna de hoy, es normal.

  18. Ropón ha dicho lo que era menester decir. Me sumo a esa sugerencia, tras elogiar la propuesta de interpretación que la columna nos ofrece. Hemos llegado a un extremo que pasa de la miseria para entrar de lleno en la idiotez. Cuando dicen los zapateristas que esos «avances» logrados serán irreversibles, pienso con tristeza que quizá lleven raón.

  19. No puedo evitar la idea de que michos de estos «liberadores» sexuales son simples obsesos, grandes frustrados tal vez, que pretenden sublimar sus miserias biográficas con esa operación imaginaria que es la liberación final de la sociedad, empezandom (¡y terminando, que es lo malo!) por la entrepierna. Son unos/as asquerosos. Cuando he tebnido que tratar un tema de esa índole con alumnos jamás he me he permitido ni he permitido confundir la información con el ludibrio.

  20. Este tiempo es una era dementeo acabará siéndolo. Considerar enseñanzas como ésas es cosa de bárbaros,y me alegro infinito que alguien con mayor conocimiento de las leyes que yo haya advertido antes sobre el derecho delos padres a recurrir ante los jueces atropellos como esos.

  21. No séquédiferencia verá la Generalitat entre una acción como la denunciada yla iniciativa que pudiera tomar un ciudadano privado de instruir a los nenes en un gimnasio o en un portal. La masturbación es la salud sexual lo que estas políticas son al socialismo auténtico.

  22. Casi unanimidad en la crítica, salvo los que están a sueldo del poder. Pero la señora esa que tanto se repite podía haberse guardado esos ripios insoportables. Da vergüenza ajena.

  23. Parece increíble esto que nos cuenta: se parece al chiste ese de un niño que está en la mesa y su madre le dice muy seria: «si hijo, estamos a favor de la libertad sexual pero en la mesa NO se puede uno masturbar.» Lo malo es que esto no es un chiste.
    En cuanto al señor «Verbo libre», habría usted podido guardarse su último comentario. Si no le gustan esos versos haga usted otros y luego habla.A mí me parecen humorísticos, divertidos, y perfectamente adaptados a la situación. Si cada vez que alguien dice o hace un comentario algo distinto u original va otro y lo asesina, esto se va a volver de un tedio y un triste que no se va a poder aguantar.
    He dicho.

  24. 23:05

    Es tan definida la postura común -me imaginaba yo- que se me ocurrió faltar a mi palabra. (Prometí no versificar más). Tómeselo como ‘animus iocandi’, mi don Verso libre. Seguro que los que usted escribe son mucho mejores. Un besazo, madame.

    También quiero romper una lanza porque parece que se le pone un sambenito a los ‘maestrillos’. Una cosa es la educación sexual -los niños hablan y preguntan con naturalidad, y es justo y necesario responderles- y otra repartir 200.00 folletos, que me entero esta tarde que son de dos modelos: uno para los 10-11 años y otro para los de 12 a 14. No contemplan al parecer las pubertades precoces o tardías. Un capataz de SSanta diría ‘tós por igual’. El individuo no existe, sino la masa. Es muy distinto dirigirse a un grupo reducido al que se conoce que a 200.000 muchachos. Deus mi, Deus mi, ut quid dereliquisti me?

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