Reúno pacientemente materiales sobre la llamada “moda asexual”, un auténtico movimiento que,  apoyado en las posibilidades de la Red, crece por días en Estados Unidos. Una asociación y un “sitio” en Internet tratan de ‘sindicar’, por así decirlo, a una serie de personas empeñadas en obtener un estatus propio de asexuados una vez comprobado por cada una de ellas su absoluta indiferencia ante el sexo, es decir, su inmunidad ante el deseo. No quieren sexo: “No sex, no problem”, dicen y exhiben orgullosos en sus ‘pins’, siempre con la exigencia de no ser considerados de ninguna manera como anormales y menos aún como enfermos en base a esa legítima e inofensiva renuncia. Los “A”, que así se hacen llamar ellos, cuentan ya en EEUU con 18.000 miembros activos, pero algún estudio que encuentro en la prensa británica dice, por su lado, que el uno por ciento de la población inglesa es, de hecho, indiferente al sexo, del que se mantiene a una discreta distancia. Hasta el New York Times ha terciado en el asunto tratando de buscar algún fundamento zoológico a este hallazgo social, para llegar a la conclusión de que, en efecto, aparte de amebas y algunas especies de pájaros (¿), entre las ratas también regiría esa proporción del uno por ciento que, a estos solos efectos, las iguala con los habitantes de la pérfida Albión. Los corderos –siempre según el NYT—serían otra de esas especies desdeñosas con la sexualidad, aunque al parecer sucesivos estudios podrían demostrar que el deseo no es tan universal como siempre supusimos. Un mundo de asexuados –no de abstinentes, que eso es otra cosa, sino de célibes por naturaleza—se abre en medio de este jardín podrido en el que prospera lujuriosa la cizaña de la obsesión sexual. No está mal, en principio, teniendo en cuenta lo que estamos viendo y lo que seguramente hemos de ver todavía a nuestro alrededor.

 

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 Pero como quizá no podía ser menos, apunta ya en las filas de los “A” un cierto prurito de excelencia y consiguiente elitismo, que resulta también inquietante. Cierto que este mundo saturado de sexo puede provocar cierta vocación escapista y que la sobrevaloración de los roles sexuales en boga es más que probable que provoque rechazo en quienes bastante tienen ya con soportar la carga de su propio instinto y sus consecuencias. Ver exhibirse a Zerolo como si hubiera tomado un fortín o cuadrado el círculo es, desde luego, al menos para los vehementes, una experiencia no poco ingrata que se comprende que haya quien trata de neutralizar devaluando el papel y la cotización del sexo. Lo malo es que, como se desprende de otras observaciones (las del doctor Bogaert, que fue pionera en el tema, o la facilitada por el Instituto de Sexología Waynberg, de París,) de ese primer momento reactivo se pase a proyectos autoselectivos que pudieran acabar redescubriendo el gueto como ‘solución’ para esos ‘diferentes’. Es verdad que sobra sexo en la abrumadora actualidad, que casos como el del monstruo de Amstetten y su imagen en los paraísos pedófilos, por no hablar del nuevo debate francés sobre el ‘matrimonio’ homo, sugieren que algo debería hacerse para devolver a la sexualidad el sitio razonable que tal nunca tuvo en la historia de la especie, la única en la Naturaleza que ha hecho del sexo una teoría y de esa teoría un  negocio. Al fin y al cabo, dicen los “A”, hay millones de parejas indiferentes en la vida considerada normal y nadie dice nada, como nadie había reparado hasta ahora en la desgana sexual de los corderos o de los roedores de cloaca, cuyo éxito reproductor, por cierto, es óptimo. En Francia, siempre más pasional o menos flemática, se habla ya del “orgullo A”, es decir, de abrir un nuevo frente en el debate social en torno a la entrepierna. Éramos pocos y parió la abuela, ¿no? El hombre es capaz de seguir con su partida de dados junto a su casa en llamas. Quién sabe si será ésa su auténtica singularidad.

13 Comentarios

  1. Por lo pronto se autointitulan ‘A’, equivalente a hiperexcelencia, a seres superiores, a raza privilegiada.

    Lo que no veo muy acertado es el ejemplo supercalizerolístico del Anfitrión, pues el Ricitos del habla melosa se ha confesado multiorgásmico, al parecer cuando su Señôritô le hace carantoñas. No sabemos si el supercalizapaterístico hace también a pelo y a pluma. Desde luego su doña –a la que ya no sería en el anterior supuesto tan fiel como proclama- bien podría pasar por un travelo en una calleja oscura.

    Una servidora, desde la ‘pausia’ tampoco anda muy brava en las cuestiones de ingle, aunque si se pone a tiro una buena pieza, no digo que no se me encabritaran las (pocas) hormonas que me quedan.

  2. 14:41
    Vds. hablan del uno por ciento de los roedores y del no sé cuanto más de los humanos (los zerólicos no cuentan) y se olvidan del 99% de los pandas, que esos si que pasan.

  3. Yo al menos tengo excusa –un viaje a la Ciudad Eterna– pero veo que el casinillo se despuebla de cuando en cuando sin atender siquiera a las columnas mejores, entre las cuales hay un par reciente.
    Creo que a donde apunta don ja, lógicamente impresionado por los hechos recientes, es a la desmesura de la presencia del sexo en la vida actual. En cuanto al ejemplo de Zerolo al que se refiere el contertulio no veo contradicción, le sugiero que leo el texto de nuevo. Esperemos la pronta recuperación de estos simpáticos encuentros de los que veo ausente ya a doña Shiva, si es que no ha cambiado de heterónimo otra vez…

  4. Los propagandistas del sexo están provocando una especie de rechazo entre la gente común que no ven que en la vida el sexo tenga esa presencia. La misma resonancia que se da a la homsex., ya que de ella se habla, es impropia y no me extyrañaría que en poco tiempo mucha gente esté de vuelta de los excesos de modernez.

  5. Que el amigo jagm pueda estar chocado por la historia del Monstruo…, pues eso no supone más que otra prueba de su dignidad como persona-
    Fuera de contxt. El otro día, en una reunión de docentes, una persona de alto nivel político comentaba (Yo oía en silencio sin mover una fibra) que leía diuariamente las columnas de jagm pero que jamás lo reconocería ni lo comentaría. ¿Se puede ser fanático hasta ese punto? Se puede, se lo aseguro yo a ustedes.

  6. Puentes y cavaciuones nos disgregan sobra la faz de la Tierra y aunque la Red es universal, cuesta un poco forzar la máquina para m,eterse en ella y darsae un voltio por el Casino. Así y toido coincido con el Páter en que entre las últimas columnas hay algunas excepcionales. La de hoy, sin ir más lejos.

  7. Y yo también coincido. Respecto de lo de hoy, es tema conocido en USA y me consta que ja ha bregado buscando fuyentes de información sobre el tema, una paradoja, en efecto, más que notable en nuestro panorama cultural. Como él, creo que el diostanciamiento estoico del sexo no soluciona el sexo como el ayuno no soluciona el hambre. Esta temporada se publican secretos a voces sobre la intimidad sexual de grandes hombres y mujeres, y yo me pregunto si no es la condición de notables lo que hace a esas noticias, habida cuenta de que la materia debe de ser común a casi todo el mundo.

  8. Esta no es una revolución sexual sino un desbarajuste sexual. Ver a muchedumbres peregrinando a paraísos sexuales en Internet o en las antípodas, me confirma en esa idea. La abyección no es un progreso. Él contrasentido, tampoco. Hay gente como ése miñón de ZP que nombran que han hecho de su condición sexual un oficio, pero eso no significa que liberen a nadie.

  9. Excelentes artículos, sí señor, los de estops días de silencio casinero. Me admira la actitud de este hombre, atento y activo siempre, incansable en la tarea de elegir cada día un tema interesante y documentarse sobre él, cuando no revolver su excepcional retentiva.

  10. Lectura recomendada para hoy: “Monólogo de una mujer fría”, del maestro Halcón. Si ese caballero andaluz levanmtara la cabeza se la volaba otra vez.

  11. No comparto la broima ante estos temas serios, don Melón. Un respeto ante un tema que, como el de hoy, plantea finamente las contradicciones de esta cultureta que está arruinando muchjas cosas serias de la Vida, por ejemplo, el Amor y, claro está, el Sexo.

  12. Francamente, a mi, lo que me extraña es que se tenga que descubrir de golpe, que a algunos el sexo ni les va ni les viene, o que otros quieran llegar vírgenes al matrimonio. No sé porqué de golpe todo el mundo tiene que pensar, sentir , o desear lo mismo con la de gustos que hay por el mundo, y la de variedades que existen. Son modas pero tiránicas, porque para la mayoría, hoy en día, un joven de 18 años que no pueda contar su estreno sexual a sus cuates, es un anormal. Y antes, para algunos o algunas ,si acaso, un perverso. Son cosas que me sacan de quicio. No entiendo como la gente puede ser tan tonta, tan crédula.
    Besos a todos.

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