En esta huida hacia delante que ha convertido la legislatura actual en un tobogán, el Congreso acaba de aprobar una ley de Identidad de Género que permitirá a las personas elegir su sexo con independencia del que la Madre Naturaleza, en su inescrutable sabiduría, les hubiera asignado. No harán falta en adelante –insiste la ‘agriprop’—ni siquiera la mediación de un cirujano que le enmiende la plana con unos retoques imprescindibles, imagínense, a esa masdrastona, y menos aún –¡para pleitos andan los jueces!—la bendición de una sentencia, sino que bastará para irse derecho al Registro y pedir que te pongan una uve donde constaba una hache o viceversa, que el pretendiente no esté a gusto con su cuerpo, o por decirlo en la jerga falsaria de los padres conscriptos, padezca “disforia de género” diagnosticada formalmente aunque, eso sí, el médico (colegiado, faltaría más) habrá de hacer constar, para evitar tropezones, la “disonancia entre el sexo morfológico inicialmente inscrito y la identidad de género sentida por el solicitante”. Sexo a la carta, se llama eso, aunque me da el pálpito de que, al margen de los beneficios psicológicos que, sin duda, habrán de proporcionar a los pseudomutantes, una ley como ésta contribuirá decisivamente a desactivar nuestra ya maltratada seguridad jurídica. La izquierda española ha saltado de un brinco desde el no poco feroz convencionalismo sexista (la persecución de los homosexuales no fue menor en ella que en la acera de enfrente) a esta especie de “self service” en el que toda calamidad semántica es posible empezando por la que implica falsificar la relación conceptual para llamarle “matrimonio” a lo que nunca lo fue o para que dos mujeres puedan ser madres al unísono de una misma criatura.
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No hace falta que me expliquen que estas truculencias no son gratuitas sino que tienen por misión ocultar el vacío programático de una política forzosamente improvisada y recuperar por el lado más fácil la mordiente radical. Eso lo sé de sobra, como lo saben los propios legisladores. Pero tampoco se me ocultan los riesgos que implica un orden legal en cuyo marco el sexo, por no salir del ejemplo, resulte reversible a voluntad y sin siquiera requisitos razonables. No sé si la nueva norma permitirá ese milagro burocrático una sola vez o cuantas el disfórico quiera, porque ya me dirán que podría objetarse a un transexual que ya cambió una vez de “género” –como dicen ellos a pesar de la Academia— si, arrastrado por la disforia, pretende posteriormente cambiar de nuevo dos o diez veces más. No sé, de verdad, pero me desasosiega ver que la izquierda resigna en la derecha la tarea de preservar el sentido común, como si poner en almoneda el acervo cultural de la especie fuera a rellenar el hueco de su clamorosa renuncia a subvertir el orden económico, o como si fuera imaginable un orden social sostenible en el que el ciudadano tenga en su mano forzar su condición retorciendo su identidad. Un progresismo dimitido, que disputa a dentelladas a los conservadores la causa liberal, que nos entrega con armas y bagajes al mercado y parece definitivamente incapaz de excusar la corrupción, trata de legitimarse compensando sus flaquezas con gestos y palabras extremados que nos han colocado ya, sospechosamente, muy por delante de las vanguardias más audaces de la cauta Europa. Leo que, al menos de momento, han quedado fuera de esta ley los extranjeros y los menores, pero todo se andará si la izquierda no recupera su genuino sentido e insiste en la pantomima de confundir el designio revolucionario con un libertarismo que hubiera horrorizado a la acracia clásica y cuyos promotores habrían acabado en el paredón si los pilla el soviet. Uno siente también cierta disforia múltiple, no quiero engañarles, ante esta sociedad majareta en la que todo mamarracho y cualquier insensatez van teniendo ya cabida.

78 Comentarios

  1. Hay días en que, al leer su columna, siento un brote de alegría y de vitalidad. Pero hay otros en que se me caen los ánimos al suelo y éste es uno de ellos. ¿Cómo pueden ser tan locos? ¿Qué ganan con tanto ofender el sentido común, sin hablar de a la mitad de sus conciudadanos?Más que una simple operación de camuflaje, parece como si quisieran excluir al bando contrario. Puro revanchismo zoquete.

    “Una de las dos Españas ha de helarte el corazón.”
    No sé, me entran ganas de llorar….Espero de veras que todo ésto lo superen.

  2. Pues ya puede esperar sentada, doña Marta Sicard, espejo de sensatez, porque, como explica la columna, estas chorradas no se hacen porque sí sino para ocultar tras la humareda el vacío de un progresismo que se está quedando en nada. Ya me gustaría compartir su esperanza, pero esta es la realidad y no conseguiremos nada disfrazándola.

  3. Machistas, homófobos, eso es lo que son ustedes. Ya verán cuántas opiniones se ponen hoy a la zaga del Jefe, con mayúscula, para darle la razón. Pero esta batalla la tiene perdida. El mundo avanza y no van a parralo un puñado de carrozas.

  4. Zoquete, haces honor a tu nombre, pedazo de animal. Nadie cuestiona derechos legítimos, sólo se critican conceptos absurdos. Demasiado para tí, seguro, como pàra Schwarzenegger.

  5. Verdaderamenre recuerdan al personaje de Asteriz cuando decía aquello de “¡Los romanos están locos!”. No merece la pena insistir. Habrá que esperar a que las circunstancias permitan rectificar…hasta donde se pueda.

    Nota bene: esta mañana he escuchado a gm en la radio decir que no se debe culpar sólo al Gob. de la situación de “dependencia” actual. Lleva toda la ra´zón del mundo.

  6. No sé si tiene fundamento la leyenda urbana que atribuye a Ernesto Guevara un gusto especial por descerrajar un tiro en la frente a los que llamaba simplemente maricones. Pero sí es cierto que el Comandante Fidel utilizó a modo de escupitajo el apelativo “mariconsón”.

    A servidora a estas alturas de la película le es indiferente que la tomen por hetero-, homo-, bi-, trans- o simplemente asexual. Mirusté por dónde. Pero sí tengo claro que los númenes que nos gobiernan saben que hay un nicho electoral donde se incluyen casi todos los prefijos que enumero más arriba, que por cierto a la hora de las urnas no es raro que passsen cantidubi de ellas. Salvo que tengan un líder, un icono, un motivo o un zerolillo que los mueva hasta ellas. Pues se les engancha el gusanito, huy, que nadie piense cosas raras, en el anzuelo y allá que se movilizan acompañados de madres, novios, novias o asimilados a votar como locazas. ¿Clarinete?

    Estos mocitos que firman en el BOE no tienen excesivas respuestas a inquietudes ciudadanas tan irrelevantes como la vivienda, la inmigración, la inseguridad ciudadana, el separatismo ventajista disfrazado de nazionalismo asimétrico o el terrorismo rampante, por lo que se dedican a esas filigranas legislativas referentes al triángulo púbico y a su asimilación con la psique del individuo. ( O individua. O individue.)

    Pues, hala. A fabricar leyecitas complacientes como quien fríe rosquillas de anís. Y a vivir, que son dos días.

  7. A mí no me salen esas cuentas de doña Epi, porque habrá que ver cómo caen esas locuras en el coco colectivo, en la conciencia general, en la muchedumbre silenciosa que no habla, porque no tiene voiz, pero que sí que almacena sensaciones. Pero cuando ellos lo hacen por algo será. Estos tíos lo mismo venden/compran un macroproyectista que un maricón. Así nos va. A ellos, en cambio, les va que es un tesoro.

  8. Nunca creí que alcanzáramos grado tan elevado de estulticia. Menos creí que lo lográramos en tan poco tiempo. Y tampoco sospeché, mea culpa, que este presidentito sobrevenido e inédito fuera capaz de tanta temeridad como para despertar los fantasmas de la guerra del abuelo y dinamitar las misma sbases de nuestra cultura. Yo, ya lo saben los volterianos, soy un ingenuo o, como diría don ja, un lila, un creyente en el Primer Motor y admirador de Su obra, un carroza del carajo, en suma. Pero ¿y ustedes? Porque lo que jamás pude sospechar es que hubiera tanto españolito igual de lila que yo. No sigo, estoy por los suelos. Este hombre nos pone cada mañana un espejo por delante sin permitirnos siquiera alisarnos el pelo.

  9. La imagen del “gran hijo de puta” esgrimiendo el Corán y replicando altanero con jaculatorias a las palabras del juez……. no pueden borrar la del sátrapa que gaseó a los kurdos, aniquiló pueblos, diezmó a los chiítas, se vengó de sus propios yernos o le volaba la sesera, según cuenta la leyenda, a sus propios ministros cuando se le ponían entre ceja y ceja. Que Sadam es un malnacido.
    ===========================================
    El entrecomillado es mío.

  10. 19:40
    Haciendo la salvedad de que doña Sicard cada vez me parece más española (necesitaríamos much@s más español€s como ella) y que me parece muy bien que D. Zoquete sea tan homófilo como quiera, quiero declarar mi disforia nominal porque yo me llamo Pepe desde que, con cinco años, me negué a que me llamaran Pepito y sin embargo el estado, el banco, la Seg. Social y hasta El Corte Inglés se empeñan en llamarme José o D. José.

    Estoy pensando que la forma de resolver mi disforia nominal podría ser un doble cambio de sexo, esto es que podría pasar a llamarme de José a Maria Manuela, por ejemplo, y de María Manuela volver al genero masculino con el ansiado nombre de Pepe.

    Naturalmente, si fuera vasco podría pasar, sin problemas, de Luís a Koldo o si fuera catalán de Jorge a Jordi.

    ¿Por qué no de José a Pepe?

  11. Muy bien explicado que la estupidez que estamos perpetrando no es gratuita sino el coste de mantener a ZP en su puesto, apoyado por unas minorías a las que conviene mucho su vacío programático porque así lo manejan como quieren y le sacan lo que quieren.
    En cuanto a la teoría de la suma de colectivos que alguien ha sugerido antes, no estoy confore. Lo estoy más con la observación Marción relativa al rechazo palpable de este pueblo mansueto que, de momento, resuelve a base de chascarrillos lo que es una voldura incontrolada de los fundamentos antropológicos de la vida social.

  12. ¡Ave María Purísima, sin pecado concebida! ¡Qué quieren que les diga mejor! Si dijera lo que pienso –y me las he traído tioesas con algunos influyentes colegas de la jerarquía– me tacharían encima de homófobo, paleolítico, ultra o neocatólico, y no me apetece. Desde mi celibato libremente asumido contemplo con cierta ironía volteriana –un abrazo, amigo Pangloss– el espectáculo de lo que quizá sea ya el caos que habría de preceder a los Tiempos Finales…

  13. 19:35
    Marcuse y la compaña se volverían por su pie al sepulcro si los alcanzaran la resurrección de la carne y vieran como a este país convertido en barrio de Chueca. La responsabilidad que está contrayendo este estúpido Gobierno con medidas como las comentadas sólo es comparavle a la de un Congreso que le sige el juego con la excepción del PP, un partido al que sin pertenecer ni de lejos, reconozco encantado el mérito de sostener a pulso y en solitario esta cruz de todos.

  14. ¿Les gustaría, por lo que veo, verse presos en un cuerpo que no se siente como propio? No saben de qué están hablando y por eso no dicen más que tonterías, porque la cultura sirve muchas veces para lo que la están usando ustedes hoy, que es para embellecer una opinión bastarda.

  15. Sócrates es amante de sus amantes, pero no es tonto y por eso ni concibe la idea de contraer matrimonio con Alcibíades o Critón. Sólo un loco como Calígula imagina que puede torcer la ley natural casándose con su jamelgo. Bueno, pues ni a Calígula se le hubiera ocurrido dejar la identidad convertida en bien mostrenco a la libre disposición del usuario. Esá muy bien la alusión que hace gm a la inseguirdad jurídica que producen estas barbaridades que aú n hay gente, incluso en este blog, que pretenden salvar a base de moralla ideológica.

  16. 19:55
    Hay que tomarse estas cosas, sin perjuicio de su gravedad, como hace magistralmente nuestro titular: con amarga ironía. Porque no es posible entenderse con locos, pero menos con gente taimada dispuesta a vender hasta los cimientos de la sociedad con tal de resistir en su pedestal. Dicen algunos sociatas que ZP está haciendo una revolución “sensible”, ya que no hace ni por asomo la otra, la fetén. Hay que decirles que el zerolismo es un episodio superficial por más que estéprovocando grandes destrozos, irreparables, en nuestro sistema de vida. ¿Y a ZP qué le importa? Un tío que ampara a asesinos en serie con tal de seguir adelante o reabre las fosas y las trincheras de la guerra olvidada, estará dispuesto a canbiarle el sexo a los ángeles si llega el caso.

  17. En plena dictadura había una venta sevillana en la que no cantaba la Parrala pero sí la Esmeralda, que era un pedazo de maricón que lo llebaba muy a gala y era capaz de echar a patadas al patoso de turno, como hizo más de una vez. ¡Eso era testimomnio gay y no lo que hacen entre Zerolo y el ministrito canario a mayor gloria de ZP, apoyados con entusiasmo por una IU que se gana pulso el mandoble brutal que le da el jefe recordando la actitud de la izquierda tradicional frente/contra las desviaciones”. ¡Pero si pretendía el tal Zerolillo ser candidato a alcalde de Madrid! Pues no lo descarten tan rápido que igual lo vemos de alcalde en alguna otra parte.

  18. Un self service. Perfecto símil, es lo que ha hecho con esta ley absurda “en la que toda calamidad semántica es posible”. Me encantan esos doblones por bajo del estilo con que despacha don ja, desde su cultura y su gracia bienhumorada, estos bretes incómodos, que no tendrían otro tratamiento.

  19. No niego que siempre me gustaron, como bien sabe mi querido don josian, los hombres bien machos y las mujeres bien hembras. Quizá sea eso lo que da tanta risa al enterarme de la que traen los españolitos con sus partes bajas. Van a acabar muchos de ellos en las consultas de mis compatriotas que son miyones allá, y los van a poner ricos con tanta mariconería. Usted, mi añorado, no se deje. ¿Cómo decía usted cada poco…? Ah, ya recuerdo, “no trague”. Hágalo por mí.

  20. Esta gente, querido pensador, vive al otro lado del espejo, como Alicia, con el agravante de que nos van a trasportar a todos a esa región irreal. ¿Es real una sociedad en la que cada cual se sirve la identidad en el buffet del Registro, en la que dos mamás se disputarán un día tal vez, como en el cuadro de Salomón, la “matria potestad” o tendrán que cortar al nene en dos? ¿Lo es una sociedad en la que el capitán general autoriza a dos guripas rasos a vestoir el uniforme de gala del Ejército y el aclade los casa con bandera, banda y música? Coño, que parece que acabáramos de descubrirnos la bragueta y estuviéramos entusiasmados con el juguete recién descubierto. Buen servicio nos hicieron los moritos o quienes fueran los de Atocha, colegas.

  21. Quizá cupiera un término medio entre el fundamentalismo evidentemente absurdo de esos “revolucionarios” y la resistencia angustiada que observo en algunos de ustedes. ¿Por qué preocuparse, amigos, si los que van a cambiar de sexo o a casarse de uniforme no somos nosotros sino ellos? Que esta edad de hierro se está revelando insifrible es verdad. Pero tómenselo por lo suave, déjenlos con sus locuras, que la Madre Naturaleza –¿le ha gustado, don gm?– sabrá ponerles las peras al cuarto.

  22. El sexo es un derecho pero todo derecho ha de permanecer dentro de la realidad. Y lo que estos locos están legislando son situaciones extrañas a la realidad, exteriores a lo que ocurre en ella, sin relación con la condición humana. Yo también me pregunto por el papel que juega en esta comedia IU, con ese tonto de capirote que la coordina, y conlcuyo, como jagm, que se trata de rellenar huecos irrellenables. En Bilbao tiraban maricones al río hasta ayer por la mañana, y en Andalucía se los aceptaba con naturalidad y simpatía –con exenta de picos guasones– hasta que llegaron estos indocumentados con sus locos cacharros. Pero no culpen al Gobierno, sino al Parlamento que vota sus leyes, a los logreros que pactan sus votos, a los cínicos capaces de vender a su madre llegaod el caso con tal de saguir adelante. ¿Adelante? Eso ya lo decidirán nuestros hijos, a los que no les arriendo las ganancias.

  23. No me pongan falta, he estado de viaje, pero me reicorporo ya y, de todas formas, les seguí diariamente. Qué decir del tema de hoy, que lleva usted razón, que esta gente está rematadamente loca, que son unos insensatos pero, ay, también que son unos vendepatrias y vendo lo que haga falta. Perdida, además, CiU, volvemos al principio, o sea, a lo que se le vaya antojando al loco de Carod. ¿Se dan cuenta de que no se puede dar un paso sin topar con locos? En serio, ahora, lo de la nueva ley es de traca, pero no se hagan ilusiones (los que quieran hacérselas) porque ya verán cómo lo venden como un nuevo salto de progreso.

  24. Lo que me gusta de este rincón es su distancia del ruido. Aquí no suena Cataluña, ni la vascada, ni el batacazo de Bush, sino la letra chica de nuestra vida, o de lo que queda de ella bajo los ataques que lelanza el poder. Este es un momento de confusión, sr. gmarín, y usted lo ha señalado muchas veces. Lo que tendremos que ver es si es sólo un momento pasajero o definitivo. Hay cosas que no tienen marcha atrás y ahí está lo grave de medidas como las que comenta la columna de hoy. Pero es fascinante parars ea pensar que el interés de un tipo adocenado, que tras tantos años de anonimato en el Congreso, salta por circunstancias a la primera fila, pueda acabar poniendo patas arriba a toda una sociedad y liquidando una cultura de muchos siglos.

  25. No sé bien quién decía que el poder absoluto lo podía todo menos convetir a un hombre en mujer. ¡Qué equivocado estaba, el buen señor!

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