¿Se acuerdan de cuando el diputado Barrero acusó en falso al alcalde Pedro Rodríguez de malversar fondos públicos llamando a prostíbulos y líneas calientes? Bueno, pues el Tribunal Supremo entiende que ese tipo de injurias o calumnias, que más ‘objetivas’ no pueden ser, hay que mirarlas en el contexto “de la contienda pública” porque así lo requiere el pluralismo político. ¡Suerte la de Barrero, que ya se benefició del extravagante criterio del TS cuando se negó a la prueba de la alcoholemia que el Código Penal ha sancionado a tanta gente! Y mala la nuestra, la de los administrados, empapelables por menos de nada mientras a los políticos se les permiten obscenas imputaciones, incluso falsas. Por cierto, que Barrero nunca se disculpó siquiera cuando  se supo que el autor de esas llamadas era un chófer que fue sancionado en su día. Los políticos tienen bulas que los peatones no podemos ni soñar.

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