Se echa de menos alguna voz feminista, a pesar de tantos y tan sensibles foros y chiringuitos como existen, que salga en defensa de la ministra Aguilar ante el despropósito verdulero del coordinador Valderas, lo mismo que se echaron de menos cuando se acosó a la jueza de las prejubilaciones falsas con insidias personales o con gravísimos juicios políticos de intención, y en tantos otros casos. Hay voces de macho que resultan insufribles para ciertas hembras y otras que son disimulables y hasta encubribles casi siempre por razones partidistas. Y eso no beneficia en nada a la justa causa de la igualdad sino que la sabotea. Los machos, desgraciadamente, han sido y son mucho más coherentes en su injusta actitud.

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