La cárcel provincial de Huelva ha desmentido que haya un segundo caso de ‘legionella’ entre sus internos. ¿Y por qué razón, entonces, habrá ordenado Salud realizar en la prisión una “inspección con toma de muestras”? Hombre, aquí no nos chapamos el dedo, pero además ‘Garganta Profunda’ informa de que la jindama de los barandas (de los de Salud y de los de prisiones) obedece a la mera posibilidad de que le toque la china a alguno de los conspicuos etarras que se “guardan” en nuestra cárcel, caso lamentabilísimo como el que más y el que menos, pero que, de producirse, para qué querríamos más. Total, que va a resultar que e suna garantía sentar a un etarra a la mesa o darle agua, sal y asiento a la lumbre. Lástima que no hubiera habido alguno, en su día, en el “Juan Ramón Jiménez”, cuando aquella legionellosis que nunca existió pero que trajo arrastrando el ala a enfermos y familiares durante meses. Es probable que, en ese caso, aquella historia interminable se hubiera liquidado a calzón quitado.

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