La consejera de Medio Ambiente, Cinta Castillo, opina que el hecho, ciertamente revelador, de que el presidente del consejo de Participación de Doñana, el Premio Príncipe de Asturias Ginés Morata, votara el otro día contra el proyecto de oleoducto por considerarlo incompatible con la naturaleza de Doñana, “no es llamativo” ni pasa de ser “una opinión personal y respetable”. Allá el sabio Morata por meterse en esa timba sin revisar la baraja, pero de ahí a desdeñar su opinión (cuando es contraria) como si se tratara de cualquiera de los muchos paniaguados que andan por ahí, va un abismo infranqueable incluso para la osadía de la consejera calañesa. Por lo demás, Morata puede ver que lo pusieron ahí como florón y no por estima de su valía. De valía entienden poco estos defensores de pleitos políticamente ganados.

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