Parece que el paro decrece en Andalucía mientras prospera en España y, aunque es pronto para fraguar interpretaciones, compienza a abrirse paso la idea de que la mejora no es otra cosa que el efecto del cambio político y la imagen de estabilidad que el experimento andaluz está oponiendo al caos político e institucional que vivimos a nivel estatal. El tiempo dirá, desde luego, pero no cabe duda de que ese argumento resulta de lo más razonable, en especial si se considera el descenso de la tradicional estadística, ya no poco por debajo de las cifras tradicionales a pesar de la adversidad de la actual circunstancia. Porque lo cierto es que el ultimo recuento sitúa a Andalucía en la mejor posición ocupada en el último decenio y que la mejoría acompaña a nuestro panorama laboral desde que se produjo el relevo en la Junta.

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