Ni a los “santos inocentes” respeta toda una primera representante de la Junta en Sevilla al presentarse en unas aulas para adoctrinarlos, en plan maniqueo, por supuesto, y pedirles el voto interpuesto a través de sus padres, bajo la amenaza del lobo de la Derecha que viene y la invocación de una Revolución Francesa “contra el clero y el absolutismo” no sabemos si pacífica o con guillotina y “tricoteuses” “. Difícil papeleta para la Junta Electoral, de la que se espera, con razón, una reacción diligente y ejemplar frente a esa responsable de primera línea que tiene un concepto tan degradado del juego electoral limpio y manifiesta un desprecio tan solemne por esos ciudadanos menores que merecen mejor ejemplo político.

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